El hombre siempre ha soñado con encontrar aquellas fabulosas remotas civilizaciones que cuentan múltiples mitos y leyendas.  Y tal como he comentado en mi bienvenida al blog, a pesar de los miles de años transcurridos y de las múltiples catástrofes sufridas por este planeta a lo largo de su dilatada historia, todavía se van encontrando vestigios que ayudan a completar el puzzle  Y generalmente  se encuentran esporádicas y limitadas pruebas de la existencia de otros hombres y de otras culturas e imperios remontándonos en el pasado hasta  unos 15.000 años.

Una de las últimas sorpresas que nos ha deparado la  Paleontología ha sido el descubrimiento del «hombre de Leakey», en Olduvai (Tanzania),  de una edad estimada máxima de un millón de años. Pero este hallazgo de los Leakey, eminente familia  de paleontólogos y antropólogos, constituye tan sólo un hecho aislado.  Aunque luego se han encontrado otros restos más antiguos de homínidos en distintas partes del mundo que han ampliado la posible antigüedad del hombre hasta unos pocos millones de años.

Evidentemente esta antigüedad del ser humano en la Tierra anula cualquier posibilidad de coexistencia con los grandes dinosaurios.

Por otro lado los paleontólogos se siguen preguntando por qué estos animales prehistóricos tan numerosos y resistentes desaparecieron súbitamente de la faz de la Tierra. ¿Cómo puede explicarse este singular hecho? La repentina extinción de estos millones de gigantescos saurios que dominaban los antiguos continentes del planeta era, en efecto, una incógnita fascinante. Muchos de esos gigantescos saurios habrían permanecido o se habrían transformado, adecuándose a las nuevas necesidades de sus hábitats. Pero nada de eso ocurrió.

En 1980 un grupo de investigadores liderados por el físico Luis Álvarez (Premio Nobel) descubrieron, en las muestras tomadas por todo el mundo de las capas intermedias entre los períodos Cretácico y Terciario de hace 65 millones de años, una concentración de iridio cientos de veces más alta que lo normal. El final del cretáceo coincide con la extinción de los dinosaurios y de los ammonites.

Plantearon así la llamada “Hipótesis de Álvarez”, conforme la cual la extinción de los dinosaurios y de muchas otras formas de vida habría sido causada por el impacto de un gran meteorito contra la superficie de la Tierra hace 65 millones de años. El nombre de la hipótesis se debe a los dos científicos que propusieron la hipótesis en 1980: Luis Álvarez y Walter Álvarez (padre e hijo).

Para demostrar esta hipótesis, las investigaciones se centraron en encontrar una capa en la corteza de la Tierra con niveles elevados de iridio. Los niveles del iridio son generalmente más altos en asteroides y otros objetos extraterrestres. La evidencia del iridio fue descubierta anteriormente al descubrimiento del cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán.

Por tanto, si consideramos  que el último dinosaurio murió hace unos 65 millones de años, y que los hombres u homínidos (que se sepa) habitaron la Tierra desde  hace unos 4 millones de años, entonces parece imposible que un hombre jamás hubiera visto un dinosaurio. Sin embargo, hay evidencias de que realmente los hombres y los dinosaurios vivieron juntos en el pasado. Y esto solo se puede explicar con dos alternativas: o el hombre ha estado en la Tierra hace más de 65 millones de años o han existido dinosaurios hasta épocas mucho más recientes de lo que pensamos.

Juan José Benítez (Pamplona, 7 de septiembre de 1946) es un periodista español, conocido por sus trabajos en ufología y su serie de novelas Caballo de Troya. En 1975 escribió su obra “Existió otra Humanidad”, en la que he basado parte de este artículo.

Se han encontrado dibujos en cuevas, en la región del Gran Cañon del Colorado y otros lugares, que parecen mostrar dinosaurios, mamuts y otros animales extintos. Asimismo, hay una cantidad de leyendas que parecen relatos de encuentros entre hombres y dragones, una versión mitológica de los reptiles gigantes.

En la epopeya de Gilgamesh (3000 aC) se dice que mató a un dragón gigante que devoraba árboles y otras plantas. En dos capítulos del libro de Daniel en la Biblia hay un recuento de un dragón que los babilonios adoraban. Alejandro Magno y su ejército dijeron que encontraron un dragón que estimaron tener una largura de 33 metros, un una cueva en la India. En China hay una gran cantidad de leyendas y dibujos que indican que reptiles gigantes vivieron allá en el pasado. Incluso mencionaban que una familia real usó algunos reptiles grandes para tirar de su carruaje.

También la gente de los países nórdicos construyó sus barcos con representaciones de dragones marinos. Se habla de  un tipo de dragón que tenía grandes patas traseras y patas delanteras cortas, igual como sabemos que existieron por los huesos fosilizados. De relatos más recientes tenemos recuentos de héroes que mataron dragones. Se dice que Beowulf y San Jorge mataron dragones y sus descripciones corresponden de manera notable con las reconstrucciones modernas de varios tipos de dinosaurios.

Del el siglo 10 dC nos llega un relato irlandés en que hay una descripción de un estegosaurio. Nerluc, en Francia, debe su nombre de un hombre que mató un dragón cuya descripción es muy parecida a esa de un triceratops. Libros de ciencia y escritos de naturalistas del siglo XIV indican que los dragones eran aún animales vivientes, aunque ya casi extinguidos.

Hay varios recuentos de reptiles voladores en la historia. Herodoto describió correctamente las características de un reptil reconocido por restos fósiles en tiempos modernos. La tribu de los Sioux se refiere a un pájaro de trueno. Su descripción y dibujos coinciden con ese dinosaurio volador que hoy llamamos teranodon. En Inglaterra se reportó un  reptil volador durante el siglo XV.

También actualmente hay informes de testigos que han visto algunos tipos de reptiles gigantes, caminando, nadando o volando, en Australia y en África,  cerca de bosques tropicales, en varios lagos del mundo y en el mar. El más famoso lugar es Loch Ness, donde miles de personas han visto y fotografiado un monstruo, que parece un tipo de Plesiosauro. Pero, no es el único lugar, y hay miles de testigos que han visto reptiles gigantes en otras partes del mundo.

Pero todos estos descubrimientos y relatos han quedado empequeñecidos, aunque la ciencia oficial los ignora, por los descubrimientos efectuados hace unos cuantos años en un lugar de Perú, situado  en un desierto blanco y pedregoso del Departamento de Ica, por el doctor Javier Cabrera. Ica es un departamento que está ubicado al oeste del Océano Pacífico  y al  norte de la región de Nazca, lugar famoso por sus enigmáticas pistas  El doctor Cabrera habría descubierto la más sorprendente prueba de la existencia de otra civilización que pobló el planeta posiblemente hace  millones de años, ¡en la época de los Dinosaturios!

A diferencia de los restos antes mencionados a los que se aplican una serie de teorías y conjeturas sobre la existencia de homínidos remotos. Esta vez se trataba de múltiples pruebas materiales. El doctor Cabrera había logrado reunir en su casa de la ciudad de Ica hasta un total de 11.000 piedras en las que aparece grabado el más antiguo mensaje del que tenemos noticia.

Son once mil piedras de todos los tamaños en donde una remota civilización recopiló sus conocimientos. Hay desde algunas muy pequeñas, de apenas 50 ó 100 gramos, hasta otras de 40 o más kilos. Y en ellas pueden verse grabados con conocimientos en astronomía, zoología, medicina, biología, etc…  Y viéndolas se tiene la impresión de que la vida en el planeta probablemente llegó del espacio.

Las piedras de Ica describen una civilización que al parecer habría llegado a convivir con los dinosaurios. En una de las piedras se muestran  grandes saurios prehistóricos. Allí se explica la manera de destruir al stegosaurus, un saurio prehistórico perteneciente a la rama de los dinosaurios blindados y que vivió en el período Jurásico. En el altorrelieve de la amarillenta piedra pueden distinguirse las placas óseas verticales que se extendían a todo lo largo del lomo del animal, así como la doble fila de placas que protegían a este dinosaurio. Y también vemos en su cola una serie de pinchos, que le servían como arma defensiva.

Esta civilización también grabó el ciclo biológico del stegosaurus no sólo para ofrecer un conocimiento de zoología, sino también para explicar que la única forma de exterminar a este saurio era destruyéndolo desde sus formas más primitivas. Puede verse  una  hembra del stegosaurus, que se diferencia del macho por su cuello más largo, así como también el proceso de metamorfosis que sufrían las crías. Junto al stegosaurus adulto también grabaron las crías.  Primero sin patas, luego con las dos patas anteriores y después con las patas posteriores. A esto se le  llama metamorfosis.

Sin embargo la Paleontología enseña que los reptiles prehistóricos no experimentaban metamorfosis.  Los nuevos saurios nacían de un huevo, pero ya con su forma definitiva. Por lo tanto lo que se indica en las piedras no encaja con lo que enseña la ciencia actual. Hasta ahora habíamos creído que los reptiles prehistóricos nacían de los huevos con sus formas completas. Pero estos grabados nos están mostrando lo contrario.

Nadie podría reflejar un conocimiento tan exacto del ciclo biológico de un animal si no lo hubiera observado meticulosamente. En una de las piedras varios hombres portan armas y están hiriendo al animal, ya que se supone que estos grandes saurios amenazaban la vida de aquella civilización.

Durante la Era Secundaria muchas especies de estos enormes saurios se extendieron por todos los continentes y mares. Y el hombre de aquel tiempo suponemos que no tuvo más remedio que declararles la guerra. Por eso en estas piedras, cuando aparecen escenas de caza de dinosaurios, siempre se extienden las matanzas hasta las crías  de los animales antediluvianos. De esta forma, con la muerte del macho y de la hembra y la destrucción de los huevos y las crías conseguían un exterminio prácticamente completo. Rompían su ciclo biológico.

Los altorrelieves cubren la superficie de la piedra, explicando primero el ciclo biológico del stegosaurus para pasar a continuación a otra secuencia desconcertante. Dos hombres de extrañas caras se habían situado sobre el lomo del animal. Y parecían atacar al gran saurio. El stegosaurus medía unos seis metros de longitud. Y aunque parece ser que se alimentaba de vegetación, puede comprobarse en las piedras que también atacaba al hombre. Pues bien, ésta parece ser una de las razones por las que esta civilización  prehistórica emprendió también la guerra contra el stegosaurus.

Este enorme saurio tenía en la cabeza un hueso tan débil que con un golpe se le podía matar. Pero, ¿cómo se las arreglaban estos cazadores para llegar hasta el cráneo? Según puede verse los dos seres parecen caminar sobre el lomo del animal prehistórico.

El stegosaurus, como otros reptiles, disponía de un cerebro normal y de un ganglio pélvico que regía el automatismo de la parte posterior del cuerpo del animal. Esto ha sido reconocido por la Ciencia actual. De ahí que se les haya llamado también saurios de doble cerebro.

En su columna vertebral se producía un ensanchamiento superior al del cerebro propiamente dicho y que tenía por finalidad el control de esa zona posterior del gran saurio. Pues bien, los cazadores subían por la cola —concretamente por el estrecho corredor que quedaba entre las dos hileras de placas óseas— y llegaba hasta la altura de la cintura escapular. Esa doble dependencia era fatal para el animal, puesto que hacía insensible su cola.  Y esto lo sabían los hombres de las piedras grabadas. Ascendían por el lomo del saurio hasta que éste sentía algo sobre la zona del ganglio pélvico. En ese instante el stegosaurus volvía la cabeza y el cazador le podía romper el cráneo de un golpe.

Se han llegado a reunir series de grabados para otras especies de saurios, como el triceratops, el tyrannosaurio, el megaquiróptero  (murciélago gigante), el stegosaurus y el agnato. De estos animales se dispone series completas, mientras que de otros se tienen solo series parciales. Por ejemplo, sobre el agnado, peces sin mandíbulas, hay  más de 100 piedras. pude comprobar la evolución, la clara metamorfosis de este pez prehistórico que vivió en nuestros océanos en el período Devónico (Era Primaria o Paleozoica)y al que se le señala, por tanto, más de 320 millones de años.

Según indica la Paleontología, estos peces sin mandíbulas son los primeros vertebrados conocidos. Sus restos se encuentran ya en el período Silúrico, pero son comunes sólo durante el referido período Devónico. Algunos —sigue afirmando la Paleontología— vivieron en el mar, y otros, en agua dulce. La única especie de agnato conocida en la actualidad fue encontrada en Vietnam. La mayor parte disponía de un casco óseo alrededor de la cabeza y parte frontal del tronco, así como gruesas escamas también óseas sobre el resto del cuerpo.

Hay  varias piedras de gran peso con grabaciones de este mismo tipo de pez sin mandíbulas, pero, con una sensacional diferencia respecto a las anteriores piedras. En este caso, el agnato aparecía devorando una pierna humana. Estos peces eran gigantescos. Los agnados actuales son muy pequeños. Es decir, con estos peces prehistóricos sucedió exactamente igual que con los grandes reptiles de la Prehistoria. Los descendientes» actuales han visto reducido su tamaño hasta extremos insospechados.

En otras enormes piedras hay también grabaciones y altorrelieves con otros tipos de dinosaurios. Así como con el stegosaurus no había mucho peligro para los cazadores,  no sucedía lo mismo con el tyrannosaurio. Este formidable monstruo carnívoro tenía el cuello corto y robusto y la cabeza provista con poderosas mandíbulas. La Paleontología asegura que hizo su aparición a finales del período Cretácico, es decir, hace más de 65 millones de años. Tenía quince metros de longitud y seis de altura, y sus patas delanteras eran tan cortas que, según parece, no podían llegar hasta la boca.

El tyrannosaurio  era sin duda  uno de los más terroríficos e implacables enemigos de esta civilización prehistórica. Y contra él fue dirigida gran parte de la operación de destrucción. Pero la táctica para exterminarlo no podía ser idéntica a la empleada en el caso del stegosaurus. En una de las piedras se reproduce la figura de uno de estos feroces monstruos del Cretácico. Y junto a él se ven  hombres que portan armas. El tyrannosaurio era un animal sumamente peligroso. ¿Qué hacían entonces los cazadores?

En primer lugar, tal y como ve en la piedra, le dejaban ciego. De esta forma, otro cazador podía ascender por la cola y lomo del animal, golpeándole en la cabeza. Pero, no en cualquier punto del cráneo. El arma que porta el hombre tiene una especie de rayado. Y en la cabeza del tyrannosaurio han grabado también otro punto, con un rayado idéntico al del arma. Pues bien, eso parece indicar  que debían golpear al monstruo prehistórico en una zona concreta del cráneo.

Estas nociones precisas de la anatomía de un tyrannosaurio, de un stegosaurus, de un triceratops, etc., así como de sus ciclos biológicos, sólo pueden revelar un conocimiento profundo de la fauna existente en aquella remota época. Un conocimiento que sólo podría producirse de haber coexistido con dichos seres.

Distribuidos a la perfección entre las dos caras de otra piedra puede verse un enorme pájaro, aparentemente mecánico, sobre el que vuelan dos seres que portan sendos telescopios y con los que miran hacia la tierra. Pero, ¿qué buscaban aquellos hombres? La respuesta estaba también en el grabado. A ambos lados de la piedra, y coincidiendo precisamente con su parte inferior, aparecen los grabados en altorrelieve de dos dinosaurios. Un tercer hombre, idéntico a los que se encontraban sobre el pájaro, descendía hasta el lomo de uno de los dinosaurios y  mientras se sujetaba al pájaro con una especie de cable, con la otra mano hundía un cuchillo en el cuerpo del animal.

En aquel grabado también hay otros tres elementos sorprendentes. Se trata de lo que parecen ser  tres lunas situadas en distintas posiciones del cielo en el que se movía el gran pájaro. Parece ser que estos seres habían conseguido vencer la fuerza de la gravedad y disponían de aparatos voladores que en las piedras aparecen representados como pájaros.

Aparentemente esas máquinas voladoras les permitieron extender su guerra contra los saurios prehistóricos a todo lo largo y ancho del planeta. En muchos casos, como en el del tyrannosaurio, cegaban al animal, lanzando una descarga sobre el mismo. Esto les permitía descender desde sus aparatos voladores para rematar al monstruo o bien ascender hasta su cabeza por la cola y el lomo.

Esta es una de las más impresionantes piedras de la gran biblioteca de piedra. Allí se mostraba la existencia de una civilización con tecnología avanzada. Hasta el momento, ninguna de las teorías a favor de la existencia de remotas civilizaciones se había podido apoyar en pruebas tan concluyentes.  Según se deduce de los distintos grabados, el hombre prehistórico luchó intensamente contra los dinosaurios y demás reptiles. Fue una guerra a muerte, sin tregua. Una guerra que fue más allá que la matanza de los saurios, puesto que se rompió el ciclo biológico de estos animales prehistóricos, anulando así la supervivencia de estas especies.

Muy probablemente la combinación de estas matanzas masivas y el formidable cataclismo explican esa súbita extinción de los más formidables y terribles  animales que jamás hayan poblado la Tierra. De no haber sido por estas razones, tal vez  hoy seguirían poblando y dominando el planeta.

Según las piedras también parece que en aquella época remota la Tierra tenía tres satélites. Se deduce que un posible desfase en el magnetismo de la Tierra fue provocando un desajuste en las órbitas de dos de estas Lunas, que terminaron por caer sobre el Planeta. Este impacto terrorífico convulsionó los continentes y océanos, provocando una formidable catástrofe. Pero, ¿cuándo tuvo lugar realmente dicho cataclismo? Las piedras grabadas parece tienen la respuesta.

Un detalle fundamental a la hora de valorar las piedras labradas es que su tamaño está en proporción directa a la importancia del tema que se relata en dichas piedras. Esto querría decir que, cuanto más pesada fuera la piedra y cuanto más trabajo y esfuerzo se hubiera empleado a la hora de la grabación, más trascendental era la información que se exponía. De ahí, por tanto, que los altorrelieves  señalaran generalmente conocimientos mucho más decisivos que los simples grabados. Éste era el caso, por ejemplo, de la pesada piedra referida al stegosaurus,

Así sucede igualmente con otra formidable mole de piedra de media tonelada en la que se muestra  una matanza de hombres por parte de los dinosaurios. En aquella descomunal piedra pueden verse unos altorrelieves en que se muestra como saurios prehistóricos de varios tipos devoran y atacan a hombres. Es curioso que otras piedras en que estos hombres grabaron también ciervos, caballos y una extensa gama de animales, son más pequeñas. Pero en este caso, con los grandes reptiles, no ocurre lo mismo. Casi todos están grabados en piedras de gran tamaño y peso. Casi todos en altorrelieves. ¿Por qué razón?

Todo parece indicar que en estos casos, cuando se toca el tema de los dinosaurios, no se trata ya de cacerías más o menos deportivas. Se trata de  la guerra de aquella civilización contra sus mortales enemigos. Por eso plasmaban estas escenas en piedras mayores, con altorrelieves. En demostración de lo que decimos hay otra gran piedra en que se muestra que el hombre no debía aproximarse ni entrar en el  lugar que señala la roca labrada. Si lo hacía, podía morir. En esta piedra se está señalando un área donde vivían dinosaurios adultos y las formas intermedias de éstos. Eran terrenos de dominio de los grandes saurios.

En otra de las piedras grabadas puede observarse  un hombre que sostiene un extraño corazón. Y junto al hombre se encuentra un  reptil prehistórico de gran aleta dorsal y que, según la Paleontología, apareció en el Carbonífero Superior, subsistiendo hasta el período Pérmico Medio. Es decir, en plena Era Paleozoica o Primaria. Este grabado nos está revelando el profundo conocimiento que tenía aquella civilización de la fisiología y anatomía de sus innumerables enemigos.

En una  serie de piedras dedicadas a los saurios prehistóricos se pueden distinguir hasta 37 tipos distintos de grandes saurios, perfectamente clasificados por la Paleontología, así como otros muchos, desconocidos aún para la ciencia moderna. Todas las piedras y todas las series están vinculadas entre sí. Y buena prueba de ello es una serie  que reflejaba los hemisferios oriental y occidental del Planeta, grabados en dos pesadas piedras circulares. Hemisferios donde apenas si se pueden reconocer los continentes que hoy habitamos. Hemisferios que constituían el globo terráqueo… hace millones de años. Y en estas piedras de los viejos continentes hay  varias desconcertantes sorpresas: allí aparecen grabados lo que parecen ser continentes hoy desaparecidos y que hemos dado en llamar Atlántida y Mu. Y en dichas masas continentales figuran las razas que los poblaron.

Pero la piedra más sorprendente de las encontradas es una en dos de las caras laterales de la roca  se ven tres seres —idénticos en su fisonomía a los que aparecen en las restantes piedras grabadas— que portan catalejos y que miran hacia la parte superior de la piedra, en que pueden observarse estrellas, cometas, nebulosas, constelaciones  y toda una serie de signos, Parece que representan trece constelaciones, que incluyen las Pléyades y las doce constelaciones conocidas Aquellos tres astrónomos observan la bóveda celeste, perfectamente grabada en la parte superior de la piedra. Y parece que para aquella civilización, las Pléyades tenían una importancia significativa.

Las Pléyades, según Isaac Asimov, es considerado como un pequeño cúmulo de estrellas de brillo moderado de la constelación de Tauro. Nueve de las estrellas del cúmulo son suficientemente brillantes como para poder ser observadas a simple vista, aunque algunas de ellas se encuentran muy juntas y es difícil distinguirlas por separado. Este cúmulo ha sido denominado por la mitología las Siete HermanasCuando en 1610 Galileo enfocó su telescopio hacia las Pléyades, comprobó que podía contar sin esfuerzo 36 estrellas.

Los astrónomos han estimado que la distancia media entre las estrellas del cúmulo de las Pléyades equivale sólo a un tercio de la separación interestelar media en las proximidades de nuestro sistema solar. Hoy se sabe que el grupo entero se encuentra a unos 400 años-luz de nosotros y que abarca una región del espacio de unos 70 años-luz de diámetro. Aún cuando las Pléyades son el cúmulo más grandioso de cuantos se pueden observar a simple vista, no constituyen sino una muestra sumamente pálida del espectáculo que se nos ofrece a través del telescopio.

Pero en el firmamento de esta gran piedra también está grabado nuestro Sistema Solar. En este grabado aquellos seres nos indican que eran capaces de observar el Cosmos Y por descontado que con simples catalejos habría sido imposible observar constelaciones que están tan alejadas de la Tierra. Esta civilización nos está señalando que tenían capacidades de visión telescópica y que podían dirigir sus aparatos de astronomía hacia aquellos lugares del Universo que desearan, escrutando así las maravillas del espacio.

Pero en esta fantástica piedra hay algo más. En muchas de las grabaciones se repiten unos símbolos que probablemente constituyen una clave para la  lectura de estas piedras. Esos símbolos, en una determinada posición, parece que significan vida inteligente, mientras que en otra posición indican  que no hay vida inteligente. Pues bien, este elemento se encuentra también repartido aquí y allá, entre las distintas constelaciones y astros que han quedado grabados en esta bóveda celeste.

En efecto, unas diminutas hojas rayadas, así como unos extraños rombos y pequeños cuadrados aparecen grabados en las distintas figuras que representan las nebulosas y planetas. Parece que estos seres tenían conocimiento de la existencia de vida en el espacio exterior y que estaban observando si hay vida en el firmamento. Y si la interpretación de los símbolos es correcta, parece que en las Pléyades había vida inteligente.

Aquí hay que aclarar que  la edad del terreno donde se han extraído estas piedras (Ocucaje y Nazca)  pertenecen a una de las placas antiguas  del planeta. Su antigüedad, por tanto, sería francamente difícil de precisar. Quizá entre 200 y 500 millones de años. Pero, ¿Quién puede saberlo realmente?

Según el doctor Cabrera, el descubridor de la biblioteca de piedra,   parece que la edad en que vivió esta civilización que grabó las piedras podría ser contabilizada, más que por años, por ciclos solares. En el estudio de las piedras se pudo observar que esta civilización  contaba el tiempo en meses de 28 días. Al multiplicar esos 28 días por 13 constelaciones se obtienen 364 días, que se supone era la duración del año en aquella época. O sea, que la Tierra empleaba en aquellos tiempos un total de 364 días para cubrir una vuelta completa en torno al Sol.

Pero, ¿por qué 364 días? ¿Y por qué nuestro mundo da hoy 365,25 días en completar esa misma órbita? Esta era la primera de las trascendentales pruebas que ofrece esta piedra sobre la antigüedad de la gente  que la grabó. Nosotros llamamos año al tiempo que la Tierra necesita en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Y según los más avanzados cálculos astronómicos, ese movimiento de traslación se cubre en 365 días más unas pocas horas.

Y, ¿a qué es debida esta diferencia entre el año de 364 días de aquella civilización y el nuestro de 365,25 días?  Está demostrado que el Sol pierde materia. Y está demostrado también que esa pérdida de materia, aunque mínima, tiene unos efectos concretos sobre los planetas que giran alrededor del astro rey. Al perder materia, la atracción ejercida por el Sol sobre los astros que se mueven en torno suyo es ligeramente menor. Esto provoca un alargamiento de la elipse que dibuja la Tierra en su órbita alrededor del Sol. ¿Y qué sucede cuando la elipse de la Tierra se alarga? Lógicamente, que el año también se alarga.

Entonces, ¿no será que ese día y esas horas de más nos están midiendo realmente el tiempo transcurrido entre el hombre que grabó estas piedras y nosotros? Si llevamos estos razonamientos a cifras matemáticas sabemos que cada 100 siglos se produce un segundo de diferencia. Según estos cálculos esta civilización habría existido hace 840 millones de años. Probablemente hay algún cálculo incorrecto, ya que esta antigüedad, incluso para los dinosaurios, parece excesiva.  Pero lo que si parece indicar es una antigüedad de muchos millones de años.

Entre los signos que aparecen grabados en la bóveda celeste de la piedra se observa un corneta. Además del zodíaco, con trece constelaciones también figura nebulosa Cabeza de Caballo, denominada así por su semejanza con la cabeza de un caballo. Una nebulosa que la Astronomía califica como oscura y que se encuentra situada en las proximidades de una de las estrellas del cinturón de Orión. Y además de las constelaciones, del cometa ya citado, de los planetas y de la nebulosa Cabeza de Caballo había otros elementos. Y uno de ellos parecía un eclipse anular de Sol.

Y el  24 de diciembre de 1973 el cometa Kohoutek estuvo más cerca que nunca de la Tierra en su viaje por el cosmos. Y se registró igualmente el eclipse anular de Sol. La Luna se colocó durante unos segundos ante el disco solar, formando un majestuoso anillo. Y Venus y Júpiter se situaron en la posición señalada por los astrónomos y por las grabaciones en aquella piedra de Ica.

Eran, pues, 13 elementos zodiacales, 2 planetas, la Luna, el Sol, la nebulosa Cabeza de Caballo y el cometa Kohoutek, coincidiendo con la más absoluta precisión. En total, 19 factores. Había que descartar, necesariamente, la coincidencia. Los seres que habían grabado aquella piedra habían tenido conocimiento de la existencia de este cometa.

Los astrónomos dijeron en un principio que el cometa Kohoutek  tenía una órbita de 10.000 años. Poco después rectificaron y la incrementaron hasta los 40.000. Por último dejaron sentado que la órbita del Kohoutek era más bien parabólica y algunos astrónomos barajaron cifras de millones de años para su órbita.

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Las piedras nos estaban cuantificando el tiempo transcurrido entre aquella civilización y la nuestra. Podemos percibirlo a través de la fauna ya extinguida, de los continentes que desaparecieron y por la propia diferencia de la morfología de aquellos hombres.

Pero, si hace tantos millones de años hubo otros seres humanos, ¿cuántas civilizaciones, todavía desconocidas y olvidadas, poblaron igualmente nuestro mundo entre el entonces y ahora?

Hay que reconocer que todo lo relacionado con la biblioteca de piedra de Ica parece realmente fantástico,  aunque resulta difícilmente concebible que sean falsificaciones de los indígenas de la zona. Lo que es cierto es que con métodos como el Carbono.14 es prácticamente imposible determinar la supuesta gran antigüedad de estas piedras. Las razones principales en favor de la fiabilidad de estas piedras lo constituyen los conocimientos que aportan y que parecen difíciles de imaginar en los indígenas de la zona y por el ingente trabajo que implicaría grabar estas miles de piedras y darles una patina de antigüedad.  Pero cada uno es libre de decidir.

 

Según la Ciencia, el Planeta Tierra se habría formado hace aproximadamente 4.500 millones de años. Si eso fuera equivalente a un día de 24 horas, el ser humano actual habría aparecido hace tan sólo un segundo.

La vida como seres unicelulares sin núcleo, se habría iniciado hace 3.500 millones de años, las primeras células con núcleo 2.100 millones y la vida pluricelular hace 700 millones de años. El Homo Sapiens, la especie originaria de los seres humanos actuales, habría aparecido hace tan solo 200.000 años, las pinturas rupestres tendrían un origen cercano a los 30.000 años atrás, domesticar caballos 4.000, y la era cristiana cerca de 2.000 años.

La historia del Planeta Tierra tendría un programa de 24 horas parecido a:

00:00 Formación de  la tierra

19:45 Aparición de  los primeros seres vivos

21:00 Primeras plantas

22:00 Primeros animales

22:45 Los dinosaurios

23:00 Primeros mamíferos

23:45 Se extinguen los dinosaurios

23:59 Primeros Homos Sapiens

23:59:59 Aparece el hombre moderno

La historia humana tiene en este planeta tan sólo un segundo. Increíble pero cierto, tuvimos la posibilidad de llegar  hasta aquí y  conocer lo que por miles de millones de años el universo y la tierra soñaron y construyeron. Una nave con su propia atmósfera, condiciones abióticas, biósfera planetaria, organismos aeróbicos, capa de ozono,  y un campo magnético terrestre, que permiten la vida y el hogar de millones de especies.

Según el Calendario Cósmico creado por el científico Carl Sagan, si la vida del universo se hace equivalente a un año de calendario; es decir el Big Bang sería el 1 de enero cósmico, y el momento actual , la medianoche del 31 de diciembre. El sistema solar aparece recién el 9 de septiembre, la vida en la Tierra surge el 30 de ese mes, el primer dinosaurio aparece el 25 de diciembre y los primeros primates el 30. Los más primitivos Homo sapiens aparecen diez minutos antes de medianoche del último día del año, y toda la historia de la humanidad ocupa solo los últimos 21 segundos , un hecho tan ancestral como hoy nos parece la invención de la escritura, se habría producido en realidad a únicamente 9 segundos del fin de año. En esta escala de tiempo, la edad humana promedio dura unos 0,15 segundos.

Nuestro planeta, según los geólogos, habría sido inicialmente un globo incandescente que, tras un proceso de acreción de meteoritos, aumentó de tamaño y, con el paso del tiempo, acabó enfriándose y solidificándose.  Durante este proceso, que duró unos mil millones de años, la influencia de la gravedad provocó que los materiales pesados se fueran depositando en el interior del globo, mientras que los más ligeros permanecieron en la superficie. Así se formó la corteza terrestre. Al mismo tiempo, las erupciones volcánicas generaron la salida de vapores y gases, y la consiguiente aparición de una atmósfera primitiva, compuesta de hidrógeno, helio, anhídrido carbónico y vapor de agua.


Cuando la temperatura de la superficie fue inferior a la de la ebullición del agua, el vapor se condensó en grandes cantidades y provocó fuertes precipitaciones que, además de erosionar las rocas de la corteza terrestre, determinaron la aparición de los océanos. Fue en este contexto, hace unos 3.500 millones de años, cuando, en el agua, aparecieron las bacterias más primitivas —es decir, los primeros organismos vivos—.

 

 

Extinciones

En los últimos 600 millones de años, la vida en la Tierra se ha visto sometida a cataclismos de gran magnitud que han traído consigo la extinción de la mayor parte de las especies que vivían en ese momento.
De las 5 a 50000 millones de especies que han poblado este planeta, el 99,9% han desaparecido. El cataclismo más famoso y difundido por los medios de comunicación ha sido el que ocurrió hace 65 millones de años y provocó la extinción de los dinosaurios, pero no ha sido el único, sino que han ocurrido otros muchos a lo largo de todo este tiempo que han influido determinantemente en el curso de la evolución.
La constancia de los hechos
Tenemos un amplio registro fósil desde los últimos 600 millones de años. Analizando detenidamente este registro se observa que cada x millones de años se produce un descenso brusco en el número de especies en todos los lugares del planeta, tanto en la tierra como en el mar, como si hubieran desaparecido de repente todas a la vez. Existe constancia de que este fenómeno es cíclico y se ha producido al menos una docena de veces, estos ciclos parecen repetirse cada 26 millones de años.
De todas estas extinciones masivas ha habido 5 particularmente importantes:
  1. La primera extinción masiva tuvo lugar a finales del periodo Ordovícico, hace 440 millones de años, en la que desaparecen el 60% de las especies animales y vegetales y el 80% de las especies marinas.
  2. La segunda tuvo lugar a finales del periodo Devónico, hace 360 millones de años y desaparecen también el 60% de las especies.
  3. La tercera gran extinción ocurre a finales del periodo Pérmico, hace 250 millones de años. Fue la más grande en la que se extinguen el 90% de las especies marinas y desaparecen el 70% de las familias de reptiles y anfibios y el 30% de los insectos.
  4. La cuarta se produce a finales del Triásico, hace 205 millones de años, y desaparecen el 20% de las familias, sobre todo de reptiles y moluscos.
  5. La quinta y más célebre de todas se produce hace 65 millones de años a finales del Cretácico, en la que desaparecen los dinosaurios y el 50% de los reptiles y géneros marinos.
Causas de las extinciones
¿Cuál podría ser la causa que produzca extinciones de tal magnitud? Tuvo que haberse producido un cambio súbito y drástico en las condiciones ambientales para que las especies no pudieran superarlo y no tuvieran tiempo a adaptarse, por lo que parece que un cambio de este tipo sólo puede haber sido producido por un cataclismo geológico de gran magnitud que variara las condiciones ambientales radicalmente.
El choque de un asteroide de grandes dimensiones contra la Tierra pudo haber producido un cataclismo de este tipo. Particularmente en la extinción masiva del Cretácico hace 65 millones de años, todas las evidencias apuntan a que fue así. El hallazgo de un cráter formado por el impacto de un asteroide en la costa de la península de Yucatán y la presencia de altísimas concentraciones de iridio (un elemento muy escaso en la Tierra) en los estratos de sedimentación de rocas correspondientes a esa época son buenas pruebas que corroboran la hipótesis del asteroide. El efecto del choque de un asteroide sería devastador. Se produciría una gran explosión equivalente a millones de bombas atómicas que elevarían a la atmósfera gran cantidad de material que oscurecería el planeta durante varios años y produciría un descenso brusco que la temperatura, no llegaría la luz del Sol y se detendría la fotosíntesis en las plantas.
Esto no quiere decir que el impacto de un asteroide haya sido el causante de todas las extinciones masivas, otros fenómenos pueden haber ocurrido tales como un aumento inesperado de la actividad geológica de la Tierra, un aumento del vulcanismo que provocaría un cambio en la temperatura, cambio climático y cambio en composición de la atmósfera. Parece que así ocurrió en la extinción del Pérmico hace 250 millones de años, junto con un drástico descenso del nivel del mar.
Unos desaparecen, otros se desarrollan y evolucionan
A pesar de lo catastrófico que han resultado las extinciones masivas en el pasado, lo cierto que es nosotros mismos, el ser humano, somos un producto de esas extinciones. Todos esos cambios geológicos y cataclismos que han tenido lugar, producto del azar, han hecho que unas especies desaparecieran y que otras se desarrollaran. Los mamíferos no se hubieran desarrollado si no hubieran desaparecido los dinosaurios. Al desaparecer los dinosaurios y gran parte de los reptiles por los cambios drásticos que se produjeron en el ambiente propiciaron que los mamíferos se mostraran ser más resistentes a un cataclismo de semejantes dimensiones y ocuparan los nuevos nichos ecológicos dejados vacantes por las especies desaparecidas.
¿Una nueva extinción a gran escala?
Desde la irrupción del hombre en la escena evolutiva, sobre todo desde su expansión a lo largo del planeta, el número de especies que han ido desapareciendo aumentó considerablemente, sobre todo los grandes mamíferos. Excepto en África, cuna del hombre por tanto adaptados a su presencia, el resto de los continentes fueron perdiendo gran parte de su fauna, curiosamente coincidiendo con la llegada del ser humano, sin duda esta fauna no estaba adaptada al hombre y fue fácilmente diezmada hasta desaparecer muchas especies.
Pero lo más grave está ocurriendo en estos días, la desaparición de especies es alarmante, no sólo de grandes mamíferos sino de todos los órdenes zoológicos, tanto de tierra como marinas, por caza, destrucción de hábitat, aumento de contaminación… Si el ritmo de desaparición de especies continúa al nivel actual, es probable que en muy poquitos años el nivel de extinción sea equiparable al de los grandes cataclismos del pasado y pueda considerarse como la sexta gran extinción masiva.
Extinciones
Primera gran extinción: Extinción masiva del Ordovícico-Silúrico
(Hace 444 millones de años)
En la Extinción del Ordovícico-Silúrico hace 444 millones de años, desaparecieron el 50% de loscorales y cerca de 100 familias biológicas. Hace aproximadamente 444 millones de años dos extinciones masivas marcaron la transición entre los períodos Ordovícicos y Silúrico que, si se cuentan juntas, fueron la segunda extinción masiva más trágica en la historia de la Tierra.
Clases biológicas como los trilobites, desaparecieron casi por completo en esta extinción.
El primer evento ocurrió tras el cambio drástico de los hábitats marinos al descender el nivel del mar; el segundo, entre quinientos mil y un millón de años más tarde por lo contrario, el crecimiento del nivel de mar rápidamente.

Los grandes afectados fueron los seres marinos al ser los únicos pobladores del planeta. Desaparecieron el 50% de los corales y cerca de 100 familias biológicas, lo que representaba el 85% de las especies de fauna. Se extinguieron principalmente los braquiópodos y los briozonos, junto con las familias de trilobites, conodintes y graptolites.

La teoría más aceptada explica que la primera parte de la extinción fue causada al inicio de una larga edad de hielo que provocó la formación de grandes glaciares en el supercontinente Gondwana y, por consecuente, la bajada del nivel del mar. La segunda, en cambio, surgió tras la finalización de la edad de hielo, el hundimiento de los glaciares y el posterior aumento del nivel del mar.
Segunda gran extinción: Extinción masiva del Devónico
(Hace 360-370 millones de años)
 
Hacía debió lucir el Período Devónico llamado “la Edad de los Peces”, antes de la gran extinción.
Hace 360 millones de años se produjo la extinción masiva del Devónico, en la transición entre los períodos Devónico y Carbonífero, en el cual el 70% de las especies desaparecieron. Duró unos tres millones de años.
Esta extinción masiva tuvo mayor influencia en mares que en continentes, y en latitudes tropicales que en medias. Es considerada la “Edad de los peces”.
Los corales, dominantes de este período, desaparecieron al igual que algunos grupos planctónicos como los graptolites y los tentaculites. Muchos taxones marinos redujeron su gran diversidad a semejanza del tipo de pez, dipnoos.
La extinción del Devónico acabó con el 75% de las especies entonces existentes.
Los acritarcos, ostrácodos, ammonoideos y algunas clases de peces (los placodermos y los estracodermos) desaparecieron. Se extinguieron el 85% de géneros de braquiópodos y ammonoideos, además de numerosos tipos de gasterópodos y trilobites. En los medios terrestres, las plantas vasculares no se ven afectadas por esta pérdida general.

En conjunto se estima que desaparecieron el 77% de las especies, el 57% de los géneros y el 22% de las familias.

Las causas de esta gran extinción se atribuyen a unos impactos de meteoritos, a la disminución de la temperatura global, reducción del dióxido de carbono y a la ausencia de oxígeno. De las setenta familias de peces que había, solo diecisiete sobrevivieron.
Tercera gran extinción: Extinción masiva del Pérmico-Triásico
(Hace 251 millones de años)
 
La extinción del Pérmico-Triásico, hace 251 millones de años, es la más grande jamás suscitada, siendo llamada: “La Gran Mortandad”…así debieron ser sus océanos, según National Geographic.
Ocurrida aproximadamente hace 251 millones de años, define el límite entre la era Primaria y la Secundaria, entre los períodos Pérmico y Triásico. Es conocida como “La Gran Mortandad”, por ser la catástrofe más grande que ha conocido la vida en la Tierra.

Perecieron el 90% de todas las especies; el 96% de las especies marinas (el 53% de las familias biológicas marinas, el 84% de los géneros marinos) y aproximadamente el 70% de las especies terrestres (incluyendo plantas, insectos y vertebrados), entre ellos, el 98% de los crinoideos, el 78% de los braquiópodos, el 76% de los briosos, el 71% de los cefalópodos, 21 familia de reptiles y 6 de anfibios, además de un gran números de insectos, árboles y microbios. Los conocidos trilobites desaparecieron para siempre con esta extinción en masa. Tras la catástrofe sólo sobreviviría un 10% de las especies presentes a finales del pérmico.

 
Durante el Pérmico, surgieron los antecesores de los dinosaurios.
Las causas de esta gran hecatombe son variables. Se baraja entre un vulcanismo extremo, un impacto de un asteroide de gran tamaño, la explosión de una supernova cercana o la liberación de grandes cantidades de gases de invernadero. Los científicos opinan que lo más seguro es que no fuese una única causa ya que para ser el evento de extinción y destrucción más devastador que la Tierra haya conocido jamás, esta tuvo que ser atacada desde varias fuentes.
Un estudio publicado en Nature Geoscience sugiere que una causa de la Gran Mortandad casi apocalíptica, que mató 96% de las especies marinas y 70% de los organismos terrestres vertebrados, fue una explosión volcánica en depósitos siberianos de carbón y esquisto. En pocos días, la ceniza de la erupción, que descendió en forma de lluvia sobre el Ártico Canadiense, absorbió el oxígeno del agua y liberó elementos tóxicos.
Los expertos han afirmado durante años que los volcanes de las Trampas Siberianas de Rusia fueron responsables del evento de extinción. Estas formaciones rocosas con forma de escaleras son resultado de actividad volcánica ocurrida casi al mismo tiempo que la extinción masiva.
 
Estudios señalan a los Volcanes de las Trampas Siberianas, como principales responsables. Una inmensa erupción, pudo haber acabado con el 95% de la vida de Pangea, el supercontinente formado en aquél entonces.
La localización de los volcanes, conocida como las escaleras siberianas, se encuentra ahora en el norte de de Rusia, en torno a la ciudad siberiana Tura, y también abarcan Yakutsk, Norilsk e Irkutsk. Cubren un área de poco menos de dos millones de kilómetros cuadrados, un tamaño mayor que el de Europa. Los penachos de ceniza de los volcanes viajaron hasta las regiones que ahora ocupa el Ártico de Canadá, donde se encontraron unas capas de cenizas de carbón.
Los estudios han sugerido que los volcanes liberaron 3 billones de toneladas de carbono, suficientes para desencadenar un cambio climático masivo. Las erupciones también causaron lluvia ácida y emitieron suficientes halógenos como para crear un agujero en la capa de ozono, afirma. La ceniza tóxica, sobre todo, pudo haber sido el golpe final.
Cuarta gran extinción: Extinción masiva del Triásico-Jurásico
(Hace 210 millones de años)
 
La Extinción de Triásico-Jurásico, es la 3ra más mortal de las extinciones masivas.
Corresponde con la extinción masiva del Triásico-Jurásico, la tercera más catastrófica. Afectó de manera importante la vida en la superficie y en los océanos de la Tierra, desapareciendo cerca del 20% de las familias biológicas marinas (aunque la mayoría de estos grupos se recuperan en el Jurásico) lo que equivale a aproximadamente el 75% de los invertebrados marinos.
Se extinguieron varios grupos de arcosaurios, de los cuales solo sobrevivieron tres: Crocodilia, Dinosauria y Pterosauria. También destaca la extinción total de los sinápsidos no mamíferos como el Thrinaxodon. La causa fue probablemente volcánica.

Esta etapa acabó con la mayoría de los terápsidos, los conodontos, los rincosaurios y los arqueosauros, los reptiles placodontos y mamiferoides, grandes anfibios… Los únicos reptiles marinos que sobrevivieron fueron los ictiosauros y plesiosauros.

 
Durante el Triásico, aparecieron los primeros dinosaurios. Pocas especies de estos sobrevivieron, como los Plesiosaurios y los Ictiosaurios.
Gracias a esta cuarta extinción masiva, animales como los dinosaurios pudieron extenderse en la Tierra. Las causas precisas todavía se desconocen. El nombre de Triásico, es por tri-, por las tres capas de roca que se depositaron durante el periodo en la Tierra. Al no quedar casi especies, el principio de este periodo fue una época de cambios. Algunos reptiles mamiferoides sobrevivieron a la gran extinción del Pérmico, y los cinodontos, el grupo más desarollado de estos reptiles, dieron origen a los mamíferos. Estos mamíferos eran pequeños animales parecidos a las musarañas.
Al final de éste periodo hubo una extinción masiva, pero más pequeña que las anteriores y que acabó definitivamente con los reptiles mamiferoides (reptiles parecidos a los mamíferos. Había de muchos tipos diferentes), los tecodontos (generalmente eran pequeños y ágiles, con los dientes implantados en alvéolos). Originaron algunas especies de dinosaurios y había muchos tipos diferentes de tecodontos, y los rincosaurios (Tenían un pico curvado, una lengua muy larga, varias cadenas de dientes planos y medían desde un metro a dos metros y medio, pero no todos eran así, había también algunos con la cabeza en forma de pico y cuya longitud era como la de la mano extendida de un adulto y que medía 20 cm de largo).
Esta extinción, le abrió el camino a los Dinosaurios, para que reinaran durante casi 165 millones de años.
Durante éste periodo, el clima se hizo más seco, por lo que las plantas también evolucionaron para adaptarse al medio. Las causas de esta extinción se desconocen, ya que hay muchas hipótesis, pero ninguna termina de “encajar” con todo lo que ocurrió.
La liberación de tan grande número de nichos ecológicos dejó el escenario preparado a los dinosaurios, que empezaban su dominio en la Tierra hasta el apartado siguiente… Se han propuesto diversas explicaciones para este evento, pero en todas ellas quedan cabos sueltos.
Ni los cambios climáticos graduales ni los cambios en el nivel del mar ni el posible impacto de un asteroide ni la posibilidad de erupciones volcánicas masivas explican este suceso ocurrido.
Quinta gran extinción: Extinción masiva del Cretácico-Terciario
(Hace 65 millones de años)
 
La última y más famosa extinción masiva, sucedió hace 65 millones de años, y acabó con la mayoría de los Dinosaurios.
Data de hace 65 millones de años, y es la más reciente y famosa, ya que supuso la extinción de los dinosaurios, que habitaron el planeta durante más de 150 millones de años. También supuso la desaparición repentina de otras muchas especies, como los amonites marinos (animales protegidos por una concha única, enrollada en una espiral.), los belemnites (eran moluscos cefalópodos emparentados con la sepia).
Se desconoce la duración de este evento pero se puede cuadrar a finales del período Cretácico. La desaparición de los grandes reptiles en esta extinción en masa dio paso al Cenozoico.

Este exterminio causó la desaparición de aproximadamente el 50% de los géneros biológicos, entre ellos se encuentran: los dinosaurios, pterosaurios, reptiles nadadores, plesiosauros y mosasaurios, ammonoideas, rudistas e inocerámidos. El nannoplancton calcáreo y los foraminíferos planctónicos experimentaron pérdidas importantes aunque se recuperaron durante la Era Cenozoica.

 
La principal teoría, es que un meteorito proveniente del Cinturón de Asteroides, haya impactado la Tierra a finales del Cretácico.
Los grandes supervivientes fueron la mayor parte de las plantas, de los animales terrestres (tales como los insectos, caracoles, ranas, salamandras, tortugas, lagartos, serpientes, cocodrilos y mamíferos placentarios), de los invertebrados marinos (estrellas de mar, echinoidea, moluscos y artrópodos) y de los peces.
Existen diferentes teorías al igual que en los otros acontecimientos pero la más aceptada apunta al impacto de un cometa de grandes dimensiones en la península de Yucatán como posible detonante, debido a la gran explosión generada en su impacto, levantaría grandes cantidades de polvo al aire impidiendo que la luz solar llegara hasta las plantas, reduciéndolas en cantidad, generando con ello un desequilibrio en las cadenas tróficas.
No obstante, también podría estar involucrada una gran erupción volcánica en el territorio de la actual India.
El 70% de las especies conocidas desaparecieron.
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Publicado: julio 29, 2016 en Uncategorized

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Las cloacas del Vaticano: el asesinato de Juan Pablo I

Un cura español desvela las cloacas del Vaticano

Sin haber llegado a las librerías, el último libro del cura español, Jesús López Sáez ha vendido ya más de dos mil ejemplares. Una exhaustiva investigación de más de una década desvela las interioridades de los últimos 25 años en la casa de Jesucristo en la Tierra. Como reza el título “El día de la cuenta” ha llegado para Juan Pablo II.
En 1978, el Papa Albino Luciani, conocido para la posteridad como Juan Pablo I, muere tras haber ocupado únicamente un mes la silla de Pedro. Una escueta investigación que, oficialmente, excluye la realización de una autopsia, dictamina que la muerte se debió a causas naturales, en concreto, a la delicada salud del Papa; probablemente, olvidó tomarse sus medicinas. En el transcurso de pocos años, morirían Roberto Calvi y Michele Sindona, los “banqueros” del Papa, cuyas conexiones con el Vaticano a través del Banco Ambrosiano serían rumor durante años e inspirarían a Francis Ford Coppola para su tercera entrega de El Padrino. Tres años después, en 1981, el Papa Wojtila, sucesor de Juan Pablo I con el nombre de Juan Pablo II, sufriría un atentado a manos de un turco, Alí Agca, en la Plaza del Vaticano. Todos estos extraños acontecimientos en un corto espacio de tiempo son los que mueven al cura español Jesús López Sáez, por aquel tiempo, responsable de la enseñanza catequética en la Conferencia Episcopal, a comenzar una investigación que correrá paralela a su vida. Como él mismo dice, citando a San Pablo, “mediante la manifestación de la verdad, nos encomendamos a toda conciencia humana delante de Dios”.

¿Por qué murió Juan Pablo I?

A la luz de los testimonios de sus más allegados colaboradores, Juan Pablo I llegó al Vaticano con una idea en su cabeza: regenerar la Iglesia. A pesar de ser un hombre de apariencia débil, las gentes que le conocieron coinciden en desvelar un carácter mucho más robusto del que, posteriormente, una parte de la Iglesia ha extendido. En 1972, siendo cardenal de la diócesis de Venecia, Albino Luciani despierta a los males de la Iglesia en un encuentro con el poderoso cardenal Marcinkus. El encargado de la administración vaticana había vendido la Banca Católica del Véneto al Banco Ambrosiano de Roberto Calvi sin consultar al obispado de esa región, es decir, el propio Luciani. Cuando llega a Roma preguntando por qué la Iglesia se deshacía de una banca que se dedicaba a ayudar a los más necesitados con préstamos a bajo interés, el entonces sustituto del secretario de estado, Benelli, le cuenta que existe un un plan entre Roberto Calvi, Michele Sindona y Marcinkus para aprovechar el amplio margen de maniobra que tiene el Vaticano: “evasión de impuestos, movimiento legal de acciones”. La reacción de Luciani, recogida en el libro “Con el corazón puesto en Dios: intuiciones proféticas de Juan Pablo I”, es de una enorme decepción: “¿Qué tiene todo esto que ver con la iglesia de los pobres? En nombre de Dios…” preguntó Luciani. Benelli, le interrumpió con un “no, Albino, en nombre del dividendo”.

Mafia y masonería

Unos años antes, a principios de los setenta, un oscuro contable, de nombre Roberto Calvi, comienza una fulgurante ascensión en el mundo de las finanzas italianas de la mano de su benefactor, Michele Sindona, miembro de la logia masónica P2. Fue él quien introduce a Calvi en los círculos vaticanos, concretamente con monseñor Marcinkus, que pasa por ser, si no un integrante de la masonería del Vaticano, uno de sus más firmes aliados. De acuerdo a las investigaciones del proceso mafia-P2, emprendido por la Justicia italiana, el estado Vaticano ejerció durante más de una década como paraíso fiscal, siendo el IOR (Instituto para las Obras de Religión, también llamado Banco Vaticano), aprovechado por la masonería para enviar el dinero a cuentas en Suramérica (sobre todo Argentina) y Centroamérica. Ésta sería la baza que intentaría jugar el General Noriega cuando se vio invadido por su otrora benefactor, Estados Unidos: se refugió en la embajada vaticana de Panamá.

Según quedó demostrado en el sumario contra la logia P2, instruido en Italia a principios de los años ochenta, la conexión Banco Ambrosiano-Banco Vaticano fue la puerta a través de la cual Licio Gelli, jefe de la logia masónica P2 y agente secreto norteamericano, entró a formar parte del núcleo de personas influyentes en la Santa Sede. López Sáez hace suya una cita de Pablo VI en relación con estos hechos: “el humo de Satanás entró en la Iglesia”.

En esas condiciones, el Papa Luciani, partidario de una reforma profunda de la Iglesia, venía dispuesto a no andarse con contemplaciones. En el libro de Camilo Bassoto “Mi corazón está todavía en Venecia”, se transcriben las siguientes palabras del Papa Luciani: “sé muy bien que no seré yo el que cambie las reglas codificadas desde hace siglos, pero la Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas. Quiero ser el padre, el amigo, el hermano que va como peregrino y misionero a ver a todos, que va a llevar la paz, a confirmar a hijos y a hermanos en la fe, a pedir justicia, a defender a los débiles, a abrazar a los pobres, a los perseguidos, a consolar a los presos, a los exiliados, a los sin patria y a los enfermos”,

Juan Pablo I llega al Vaticano con varias ideas claras, y así se lo comunica nada más ser nombrado al entonces secretario de estado Villot: destituir al cardenal Marcinkus y renovar íntegramente el Banco Vaticano. “Aquella que se llama sede de Pedro y que se dice también santa no puede degradarse hasta el punto de mezclar sus actividades financieras con las de los banqueros…. Hemos perdido el sentido de la pobreza evangélica: hemos hecho nuestras las reglas del mundo”, fueron sus palabras al llegar. Según relata Camilo Bassoto, periodista veneciano y amigo personal de Juan Pablo I, “pensaba tomar abierta posición, incluso delante de todos, frente a la masonería y la mafia, publicar cartas pastorales sobre la mujer en la iglesia y la pobreza en el mundo”. Luciani quería, en definitiva, revisar toda la estructura de la Curia, como relata Coppola en El Padrino III. No es extraño, por tanto, que hombres como Marcinkus no le recibieran de buen grado.

¿Por qué Juan Pablo I?

Contrariamente a los pronósticos de los conocedores de los entresijos vaticanos, el papa Luciani accede al papado en 1978, por encima de un polaco al que, muchos, incluido el propio Luciani, veían como futuro papa. El secretario de estado del vaticano Villot, ya antes de la muerte de Pablo VI había dicho “he encontrado al futuro papa: será el cardenal Wojtyla”. La victoria de Juan Pablo, por aclamación, fue para muchos una señal divina de que algo iba a cambiar: “la elección la ha provocado literalmente el Espíritu Santo (cardenal Suenens); “¡es una pena que no podamos contar lo que hemos vivido! (cardenal Tarancón).

Desde el momento en que accedió al puesto de Pedro, Juan Pablo I hizo constantes predicciones de que su papado sería corto. El obispo John Magee que, en un principio, se dijo fue quien descubrió el cadáver, recuerda en el libro de Cornwell “Un ladrón en la noche: la muerte del Papa Juan Pablo I”: “Estaba constantemente hablando de la muerte, siempre recordándonos que su pontificado iba a durar poco. Siempre diciendo que le iba a suceder el extranjero”. El propio Magee, secretario personal de Juan Pablo I, y amigo de Marcinkus, cuenta que, poco antes de morir, el papa le dijo: “Yo me marcharé y el que estaba sentado en la Capilla Sixtina en frente de mí, ocupará mi lugar”. Según parece, Juan Pablo II confirmó a Magee que, en el momento de la elección, él se encontraba casi de frente a Luciani.

Unos días antes de morir el papa, otro suceso luctuoso poco conocido tuvo lugar muy cerca de él. El entonces “número dos” de la iglesia ortodoxa rusa, Nikodim, muere tras tomarse una taza de café en el transcuro de un entrevista con el papa romano. Este no aclarado suceso generó una reacción anticatólica en Rusia tan honda que la herida no ha sido cerrada hasta hace pocos muchos años. El cúmulo de “casualidades” previas a su muerte no se cierra ahí.

Los hermanos Gusso, camareros pontificios y hombres de la confianza del papa, fueron destituidos unos días antes de su fallecimiento, a pesar de la oposición del secretario papal, Diego Lorenzo. Al parecer, también por esos días una persona logró introducirse en los aposentos del papa, dejando en evidencia la falta de seguridad en el Vaticano. Para acabar de redondear todos estas extrañas señales, un médico vaticano comentó al Papa días antes de su muerte que “tenía el corazón destrozado” (el papa no le hizo ningún caso). Tanto Marcinzus como el también cardenal Ugo Poletti, que iban a ser destituidos de sus cargos, hicieron similares comentarios antes de su muerte: “¡Qué barbaridad! ¡ Parece agotado!” (el primero);“en la última audiencia que tuve con él, ocho días antes de su muerte, le encontré particularmente angustiado. Me quedó un nudo de dolor y preocupación por su resistencia física, tanto que, cuando me enteré del luctuoso suceso, me sentí dolorido pero no sorprendido” (el segundo).

El periodista italiano, Mino Pecorelli, miembro arrepentido de la logia masónica P2, desde su revista OP, Observatore Político (ligada a los servicios secretos), publica el 12 de septiembre un artículo titulado “La gran logia vaticana” en el que desenmascara la pertenencia a la masonería de cuatro cardenales: Sebastiano Baggio, Salvatore Pappalardo, Ugo Poletti y Jean Villot. En ese número, afirma: “el papa tiene ante sí una difícil tarea y una gran misión. Entretantas, la de poner orden en el Vaticano”. En otro apartado de la misma revista, propone a sus lectores la historia de un papa laico que muere asesinado tras un breve y tempestuoso pontificado. Un Papa que es periodista en un diario”. El arzobispo Luciani había confesado en una entrevista que “si no hubiera sido obispo, hubiera querido ser periodista”.

Llega el papa polaco

Con estos antecedentes, Juan Pablo II alcanza el obispado de Roma en un año 1978 plagado de acontecimientos trágicos, cuyas investigaciones provocarían, a su vez, la turbulenta década de los ochenta en la política italiana (ver recuadro). En realidad, como queda expuesto en el libro de López Sáez, Wojtyla había sido promocionado a esas esferas a lo largo de la década de los setenta…. en Estados Unidos. Con la ayuda de una profesora universitaria bien conectada, Wojtyla fue introducido en los círculos próximos al poder a través del cardenal de Filadelfia, Krol, y del político Brzezinski (ambos, de ascendencia polaca). Éste último, oscuro personaje ligado a Henry Kissinger, sería consejero de seguridad del presidente Carter y se cartearía con Wojtyla a menudo siendo ya papa. Así pues, la política exterior del Vaticano sufrió un cambio de 180 grados a raíz de la defunción del papa reformista y la llegada del papa polaco. Con la llegada de Reagan al poder, la conexión entre el Vaticano y la Casa Blanca se haría todavía más estrecha, eligiendo el ex actor a sus representantes de política exterior entre católicos; una vía más para aproximarse a la Santa Sede.

La conexión entre el Vaticano, los Estados Unidos y la Mafia vendría propiciada por la máxima obsesión desde que Wojtyla llega al poder: acabar con el comunismo, el sistema en el que había vivido y que todavía reinaba en su patria. Según diversas investigaciones reflejadas en el libro de López Sáez, todavía con Juan Pablo II en el poder del Vaticano se desviarían fondos ilegalmente del IOR, vía Banca Ambrosiana, a la financiación del sindicato polaco Solidaridad. En eso, como en otras cosas, coincidió el Vaticano con los Estados Unidos de la era Reagan (500 millones de dólares de ayuda para Lech Wallesa). El general Vernon Walters, recientemente muerto, de quien se dijo “fue quizá él quien ayudó al Espíritu Santo en la elección de Wojtyla, y puede que colaborase en la muerte del papa Luciani” mantuvo estrecha relación con el papa tras mostrarle unas fotos que demostraban la intención de la Unión Soviética de intervenir en Polonia, su amada Polonia. Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente Reagan, afirmó que “la relación de Reagan con el Vaticano fue una de las más grandes alianzas secretas de todos los tiempos”.

Al parecer, la alianza venía de atrás. Según afirma López Sáez en su libro “El día de la cuenta”, Vaticano-Estados Unidos-masonería-mafia siciliana-Cosanostra habían convergido en oscuras alianzas en la era fría, al unirles un enemigo común: el comunismo. Sostiene Sáez apoyándose en libros como “El fantasma del pasado”, de Flamigni, que la mafia siciliana fue una especie de gobierno secreto estadounidense al finalizar la II Guerra Mundial, establecido para impedir la extensión del comunismo. La masonería, por su parte, estaría controlada directamente por la CIA, a la que habría pertenecido Licio Gelli, el “príncipe de las tinieblas” de aquella época en Italia. Según el periodista italiano Ennio Remondino, que aportaba documentos del ex colaborador de la CIA, Richard Brenneke, “el propio Brenneke afirmaba que Gelli y la P2 habían trabajado para la CIA recibiendo a cambio enormes sumas de dinero que Richard Brenneke sostenía haber entregado al jefe masón. Este dinero era utilizado para alimentar el terrorismo de los años setenta, amén de asuntos inconfesables (tráfico de drogas y armas) y sobre todo, para desestabilizar el cuadro político”.

Como se demostró en el sumario abierto contra Roberto Calvi, el Banco Ambrosiano habría sido un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para distribuir cantidades astronómicas, con la complicidad de las ventajas fiscales del Vaticano, a paraísos como Panamá o Nassau, que después servirían para financiar todo tipo de operaciones secretas (asesinatos, golpes de estado), fundamentalmente en América Latina. Allí, en El Salvador y Nicaragua, se cometerían precisamente algunos de los más tristes atentados contra clérigos católicos de finales del siglo XX: Ellacuría y cinco jesuitas más (1989), Monseñor Romero (1980). Curiosamente, Juan Pablo II había despachado a Monseñor Romero unos meses antes de su muerte en una audiencia en torno a las violaciones de los derechos humanos con un “no me traiga muchas hojas que no tengo tiempo para leerlas… Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno”. Como relata López Sáez, Monseñor Romero salió llorando de la audiencia papal, mientras comentaba “el papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia”.

El ejemplo de Aldo Moro

El asesinato del presidente italiano Aldo Moro, curiosamente, también en 1978, el año de la muerte de Juan Pablo I, puede servir para documentar mejor su muerte y el posterior atentado a Wojtyla.

El entonces líder del partido democristiano italiano había decidido saltarse una de las normas de la política italiana de la era fría: la mañana en que es secuestrado por el grupo de izquierda radical, las Brigadas Rojas, se disponía a formar gobierno con los comunistas. El 2 de mayo del mismo año, Mino Pecorelli publica en su revista: “la emboscada de Vía Fani lleva el sello de un lúcido superpoder. El objetivo primario es, sin más, el de alejar al partido comunista del área de poder en el momento en que se da el último paso, la participación directa en el poder. El cerebro director que ha organizado la captura de Moro no tiene nada que ver con las Brigadas Rojas tradicionales. El comando de vía Fani expresa de forma insólita pero eficaz la nueva estrategia política italiana”. Lo cierto es que ni la policía ni los servicios secretos parece que se esforzaron demasiado en liberar al presidente de gobierno de Italia, que moriría el 9 de mayo, tras 55 días de secuestro.

El mismo Pecorelli escribe el 17 de octubre en su revista “el ministro de policía lo sabía todo, sabía incluso donde estaba preso”. El 16 de enero de 1979, Pecorelli anuncia nuevas revelaciones pero dos meses después es asesinado: dos disparos y una piedra en la boca, por hablar. El miembro de Brigadas Rojas Prospero Gallinari reconoce que contaron con tutela externa en la realización del atentado: “Entonces había quien debía buscarnos y, sin embargo, no lo hacía porque era de la P2, porque les convenía la muerte de Moro”. El general Giovanni Romeo, jefe del departamento del servicio secreto militar en aquella época, dijo a la comisión parlamentaria antiterrorista instituida en los años ochenta: “cuanto todos hablaban de afrontar el terrorismo mediante infiltraciones, el Departamento D ya lo había hecho”.

Como demuestra López Sáez, los agentes de la logia P2 –al servicio de la CIA, no lo olvidemos– estaban infiltrados en los servicios secretos italianos, amén de tener habituales contactos con la mafia siciliana en asuntos como el tráfico de drogas y de armas, de donde salían los fondos para pagar golpes de estado y paramilitares en América Latina, fundamentalmente (el escándalo Irán-Contra del coronel North demostraría posteriormente estas suposiciones). De fondo estaba la frontal oposición de los Estados Unidos a que los comunistas alcanzaran el poder en Italia. Un encuentro de Aldo Moro con el todopoderoso Henry Kissinger, siendo todavía ministro de Asuntos Exteriores italiano, es relatado de la siguiente manera por la viuda de Moro: “es una de las poquísimas veces en que mi marido me relata con precisión lo que habían dicho sin revelarme el nombre de la persona…’ Honorable, usted debe dejar a un lado su plan político para llevar todas las fuerzas de su país a colaborar directamente. Aquí, o usted deja de hacer su plan o lo pagará caro. Entiéndalo como quiera”. La suerte de Moro y la del papa Luciani parecían ir unidas en aquel 1978.

El Papa Juan Pablo I, elegido en ese mismo año 1978, había decidido que la iglesia no debía entrometerse en asuntos político. Teniendo en cuenta la poderosa influencia que la Iglesia había tenido en la orientación del voto hacia la democracia cristiana, no extrañará el interés por verle desaparecer. William Colby, jefe de la CIA entre 1973 y 1976, declaró en sus memorias que “la mayor operación polítida asumida por la CIA fue prevenir el avance comunista en Italia en las elecciones de 1958, impidiendo así que la OTAN fuese amenazada políticamente por una quinta columna subversiva: el PCI”. En aquella época, el dinero sucio penetraba en la política italiana en todos los partidos políticos, llegando a corromper también al partido socialista. Según denuncia el periodista alemán Jürgen Roth “Bettino Craxi, entonces presidente de la nación y de los socialistas italianos, fue corrompido con millones de dólares de la P2. De acuerdo con los planes de la P2, en sus cuatro años en el cargo aseguró mediante decretos del Gobierno, entre otras cosas, el imperio mediático del miembro de la P2, Silvio Berlusconi”.

Atentado contra Juan Pablo II

El cardenal Casaroli, secretario de Estado del Vaticano, sabe que el Banco Ambrosiano está siendo investigado por inspectores del Banco de Italia desde 1978, debido a un descomunal “agujero” en sus finanzas y, en consecuencia, también el Vaticano. Cuando Juan Pablo II llega al poder, Casaroli, partidario de desprenderse de la participación en el Ambrosiano y, por tanto, de Calvi, le informa a Woytyla de sus intenciones. Este aprueba esa política, pero con mucha más cautela que su precedesor, por eso no destituye a Marcinkus nada más llegar y le ampara frente a la justicia italiana.

El sumario del Banco Ambrosiano llega en enero de 1979 a manos de un respetado juez de la corte de Milán, Emilio Alessandrini, que decide, al parecer, impulsar las investigaciones. Diez días después, fue asesinado “oficialmente, por un comando de subversivos”.

A Alessandrini le sustituye el juez Luca Mucci quien en junio de 1980 inculpa a Calvi “por exportación ilegal de capitales, falsificación de documentos y fraudes”. Al conocer los accionistas principales del Banco Ambrosiano, la justicia italiana descubre la conexión de esta institución con el IOR del Vaticano. Un año después, Michele Sindona, padrino de Roberto Calvi, es secuestrado en Estados Unidos, por un grupo de masones. Entre ellos están un tal Crimi, relacionado con la mafia siciliana.

A comienzos de 1981, dos magistrados milaneses que investigan los lazos de Sindona con la mafia ordenan un registro del domicilio de Licio Gelli en la localidad de Arezzo, que pone al descubierto las famosas listas de la P2, parte de las cuales había anticipado Pecorelli. Entre las 962 personas que aparecen hay políticos, militares, clérigos, agentes secretos, negocios, finanzas, y altos ejecutivos de medios de comunicación. Esas listas causan una auténtica conmoción en Italia, pues demuestran gran parte de las implicaciones mafiosas en el caso Calvi, acciones de terrorismo de derecha y conspiraciones para derrocar al gobierno italiano. A consecuencia de todo ello, Calvi ingresa en prisión, pero una semana antes, ocurre otra cosa importante, Juan Pablo II sufre un atentado.

La falsa pista búlgara

Al tiempo que Roberto Calvi pedía ayuda a su amigo Marcinkus, Juan Pablo II es tiroteado en plena plaza de San Pedro. Para muchos, el atentado del siglo, un embrollo tan grande que, siguiendo los consejos expuestos por el general Ambrogio Viviani, durante cuatro años responsable del contraespionaje italiano, hemos buceado en la política exterior: “para analizar el atentado del siglo es necesario escribir en tres columnas las fechas de lo que ocurría entonces en Polonia, los movimientos de Ali Agca y lo que sucedía en Italia” (la aparición de las listas P2).

Veintidós años después de aquel extraño atentado, la “pista búlgara”, es decir, la conexión entre Alí Agca, el partido mafioso turco Lobos Grises y los búlgaros, para un gran número de investigadores no se sostiene por muchas razones. La primera: un asesino experimentado como Ali Agca no podía fallar estando tan cerca del Papa. Ello lleva a pensar a diversos investigadores que Agca no intentó matar al Papa sino tan sólo mandarle un aviso (curiosamente, ese mismo año Ronald Reagan sufría un atentado muy similar a manos de otro aparente perturbado). López Sáez relaciona el proceso contra la logia P2 en el que caerían, entre otros, el mismísimo presidente del gobierno, Giulio Andreotti, y el jefe del partido socialista, Bettino Craxi, con la actividad del Banco Vaticano como tapadera del Banco Ambrosiano. Es decir, las mismas razones que habían mandado junto al Altísimo a Juan Pablo I estuvieron a punto de hacerlo con el papa polaco.

Juzgado y encarcelado en 1981, Roberto Calvi salió en libertad provisional; el Vaticano, la Democracia Cristiana y los socialistas habían defendido su inocencia, pero al salir de la cárcel se vio solo. Marcinkus se desentiende de él y también sus socios masones. Abandonado por todos, Roberto Calvi intentó dar un giro hacia el Opus Dei que incluía venderles sus acciones en el Banco Ambrosiano, con la consiguiente cuota de poder en el Vaticano que ello significaba. La presión sobre él para poner en orden unas cuentas con enormes agujeros, acabó llevándole al suicidio, según fuentes oficiales. Sin embargo, la forma en que fue hallado su cadáver en un puente del Támesis (Londres) al parecer forma parte de un rito masón. Antes de morir, Calvi escribe una carta a Juan Pablo II, en la que reconoce haber actuado de intermediario de la Santa Sede en diversos oscuros asuntos y parece pedirle cuentas al propio papa.

En 1982 la Justicia italiana procesa a Marcinkus y otros dos colaboradores en el Vaticano. El proceso se prolonga por cinco años, después de los cuales, el Tribunal de la Libertad italiano declara la inmunidad de los acusados en base a los particulares acuerdos de inmunidad con la Santa Sede.

En noviembre de 1982, el juez de Trento, Carlo Palermo, dicta órdenes de detención contra doscientas personas de diversas nacionalidades, vinculadas con el tráfico de armas y de drogas. En el curso de ese sumario, verdadero antecedente de la “globalización judicial”, aparecerán individuos y grupos tan diversos como mafiosos turcos vinculados a Ali Agca, el dictador panameño Noriega, la mafia pakistaní y por supuesto, la CIA. Tras interrogar como juez instructor a Agca en febrero de 1993, el magistrado Palermo afirmó “sobre la base de datos verificados a nivel bancario, el asesino turco aparecía vinculado a la cúpula de la masonería inglesa y a las sectas integristas inspiradas en el culto de Fátima”. Según las investigaciones de Palermo, los turcos de la organización que apoyó a Agca gozaban de la protección de Estados Unidos, “como informadores o agentes secretos norteamericanos” en sus negocios con droga y armas. Al parecer, Agca recibió ayuda de mafiosos sicilianos como Totó Riína y el alcalde democristiano de Trapani, Antonio Vaccarino. El turco Oral Cerik, “padrino” de Agca, hablará de dos monseñores de la Curia romana implicados en el atentado contra el papa: “Uno de esos monseñores dijo a Agca que su encuentro estaba ya escrito… Uno rezaba por él, el otro afirmaba que el papa polaco había armado el desbarajuste en todo el Vaticano… Ali Agca es un tirador formidable. Si hubiera querido, no hubiera fallado un blanco tan fácil a esa distancia. La verdad es que Agca no quería matar al pontífice. Su cometido era hacer exactamente lo que hizo: herirlo. Es lo que querían las personas de la Santa Sede que organizaron el atentado”.

Lo cierto es que unos días antes del atentado, el papa había cedido a las presiones del Opus Dei al concederle la Prelatura personal, con la merma de poder que ello suponía para los masones vaticanos. En 1998 esta lucha interna entre Opus Dei y masonería se cobraría, según López Sáez, otras tres víctimas, dos guardias suizos y la mujer de uno de éstos. El telón de fondo: conocer quien dirigiría la guardia suiza, la policía vaticana, con toda la información que ello implicaba.

Recuadro: La muerte de Juan Pablo I

La versión oficial habla de que no fue practicada autopsia a Juan Pablo I, un hecho ya en sí extraño, dada la repentina muerte del papa. Sin embargo, el profesor del Seminario Diocesano, Giovanni Gennari, afirma lo contario: “por ella se supo que había muerto debido a la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador recetado por teléfono por su ex médico personal de Venecia”. Gennari le contó a López Sáez que su fuente fue “un ilustre prelado vaticano el mismo día de su muerte”. Pero ésa no fue la única anormalidad cometida: el papa fue embalsamado prematuramente, sin esperar las 24 horas que marca la legislación italiana.

Uno de los argumentos que desmienten la tesis de un infarto, defendida por la curia romana, es que la forma en que fue hallado no desvelaba la típica lucha con la muerte de un infartado, sino, más bien, una muerte provocada por una sustancia depresora y acaecida en el propio sueño. El Papa apareció con unos papeles en las manos, como si la muerte le hubiera pillado leyendo.

Gennari contó a López Sáez, de fuentes próximas a Benelli, entonces trabajando en la secretaría de Estado vaticano, “que el papa hizo abrir a las diez y media la farmacia vaticana y que debió equivocarse al tomar una dosis altísima de un medicamento que le provocó un infarto fulminante”. José Luis Martínez Gil, responsable de la farmacia vaticana, contó a López Sáez que de la farmacia vaticana no salió ningún producto esa noche. El libro que controla ese almacén sólo se puede ver con permiso de la secretaría de Estado (cardenal Villot, un masón), pero su interlocutor había llegado a verlo. Según el Dr. Cabrera, del Instituto Nacional de Toxicología, “los vasodilatadores producen hipotensión. Si se le dio un vasodilatador como Luciani, no me cabe duda, eso es una acción criminal”.

Sin embargo, el doctor Da Ros, médico de Luciani, afirmó que “el papa estaba bien y que aquella tarde no le prescribió absolutamente nada”. Todos sus máximos llegados coinciden al afirmar que Juan Pablo I estaba bien de salud.

En un primer momento, se dijo que fue Benelli quien le encontró, pero fue su asistente personal, sor Vicenza, quien en realidad lo hizo. Como todo en este asunto, se llevó con sumo secreto: Sor Vicenza fue obligada a callar.

Hace un par de años, la justicia italiana reabrió el sumario por la muerte del Papa Luciani.

Entrevista al cura López Sáez, autor del libro “El día de la cuenta”

“El día del aniversario del papado se leyó en la misa el pasaje ‘Se pedirá cuenta’”

-¿Por qué y cuándo surge su interés por los asuntos oscuros del Vaticano?

-En torno al año 84, cuando leí el libro de David Yallup.

-¿Qué pensó cuando murió Juan Pablo I?

-Me sorprendió que en un mes desapareciera pero entonces me faltaban datos. Claro que si yo hubiera tenido los que tengo ahora, seguramente me hubieran hecho desaparecer también. Entonces estaba en la conferencia episcopal; el mismo día que Juan Pablo I tomó posesión como papa, el 3 de septiembre del 1978, me encargaron la responsabilidad de dirigir la catequesis de adultos a nivel nacional. En todo esto hay muchas casualidades, que luego no son tantas. Para mí Juan Pablo I es un amigo que me acompaña.

-¿Qué comentarios hubo en la Conferencia Episcopal cuando murió?

-No recuerdo bien, pero se aceptaron los datos que se ofrecieron. Lo que sí puedo decir es que, cuando publiqué un amplio pliego en la revista Vida Nueva sobre la incógnita de la muerte de Juan Pablo I, me dijeron: ‘sobre esto, nada más, si quieres seguir aquí’. A mí, que estaba en la pista del asunto, me dieron un argumento más para seguir. Después, me echaron de la Conferencia Episcopal.

-Cuando habla de que Luciani estaba en el camino de la profecía, ¿a qué se refiere?

-No quiero decir que fuera un adivino ni un profeta, hablo de la profecía en el sentido de que procuraba hablar y actuar en nombre de Dios, aunque fuera en contra suya. Y eso no parece que lo haga Juan Pablo II. Juan Pablo I se creyó el concilio Vaticano II, fue a aplicarlo y se lo quitaron de en medio.

-También escribe “el demonio entró en el Vaticano”.

-Esa expresión “el humo de Satanás se había metido en la iglesia” es de Pablo VI. ¿Referido a qué? Puede aplicarse a que se vio engañado por los hombres de las finanzas. Yo he aprecido mucho a Pablo VI, creo que se vió sorprendido por los masones y la mafia.

-¿Todavía permanece ese humo?

-Sí, por supuesto que sí, y además que no es fácil extirparlo.

-Con ese humo, ¿cómo se presenta la sucesión de Juan Pablo I?

-Aunque los cardenales que eligen, han sido seleccionados por el anterior papa, y por eso no se espera un gran cambio, a veces hay movimientos pendulares, aunque humanamente no se puede esperar. Si en la elección concurrieran todos los cristianos, sería masiva la respuesta, pero de la manera en que se vota…

-¿Cuál es su situación en la iglesia ahora mismo?

-Este libro ha salido en edición privada porque el obispo anterior de Avila, de mi diócesis, me dijo que si lo publicaba, me echaba. Pienso publicarlo en las tiendas, antes o después.

-¿Lo ha leído el Papa?

-Yo creo que sí, porque sé que leyó el anterior (“Se pedirá cuenta”) porque lo buscó en el Vaticano. Éste, que se lo he enviado directamente, y se titula “El día de la cuenta”, yo sé que se lo habrá leído.

-¿Qué opina de la celebración de los 25 años de papado?

-Es curioso, porque ese día se leyó en las iglesias el pasaje titulado “Se pedirá cuenta”, el mismo pasaje de Lucas 11 del que extraje el título para el libro. Las lecturas en la misa están predeterminadas, dependiendo de que sea año par o impar, por azar: es decir, que le ha tocado. Ha sido providencial. Yo se lo anuncié a él. Para mí, el jueves con ese “Se pedirá cuenta”, Jesús ha hecho una pequeña visita al Vaticano, pero me da la impresión de que no se han enterado. El no entiende estos mensajes porque no tiene comunicación mística.

-¿Wojtyla se comunica con Cristo?

-El último libro de poemas del papa se llama “tríptico romano”. Da la impresión de que es una respuesta velada a este libro. He hecho un estudio y hay 20 correspondencias entre mi libro y sus poemas; es una autodefensa velada. Una de las cosas que digo en mi libro es que Wojtyla no tiene experiencia mística, aquí se sitúa como Abraham, que salió de su patria por la voz de Dios, es un intento, pero insuficiente.

-¿Vió el padrino III?, ¿cree que Coppola está sobre la pista?

-Hombre claro, una película como ésa no se hace sin una información, la caracterización de Marcinkus y de Juan Pablo I no es buena pero a lo mejor es que Coppola no ha querido apuntar tan directamente: tira la piedra pero esconde la mano. La documentación de mi libro y la de la película es casi la misma.

-¿Tiene miedo?

-No, miedo no, yo sé que me puede pasar algo, en Italia me han dicho que ande con cuidado, y no quiero decir más porque quien me lo ha dicho también corre riesgo. Todavía los que estamos estudiando en esto corremos cierto riesgo, aunque 25 años le quitan hierro al aunto. Sé que aquí ha muerto mucha gente, hay todo un calvario con este tema. En Italia, me lo han pedido pero me han reconocido que hay miedo de publicarlo porque Berlusconi tiene mucho poder.

COMO ES…LA NADA

Publicado: enero 30, 2016 en IMÁGENES

Estas imágenes conseguí hacerlas hace un año, lo que podéis ver en ellas es …precisamente…donde no hay nada, la materia física..solida..visible, ha desaparecido para dejar ver    lo que es..la nada, y, esto es lo que ví.

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