Si escuchamos hablar de los grandes jefes sioux que a mediados del siglo XIX guerreaban contra el ejército de EEUU para defender sus tierras y su modo de vida, serán los nombres de Toro Sentado y Caballo Loco los que probablemente acudan a nuestra cabeza. Pero fue Nube Roja el único jefe indio americano de la historia en derrotar al ejército de EEUU en una guerra, obligando al Gobierno a procurar la paz bajo los términos impuestos por el jefe indio.

No lo tuvo fácil Makhpiya-Luta, Nube Roja, para escalar en la jerarquía de su tribu pues era huérfano de un alcohólico al que mató la afición al whisky. Nube se ganó un nombre jugándose la vida en las luchas intertribales, especialmente con loscuervos y los pawnees, porque no podemos olvidar que los nativos americanos no eran, en absoluto, una nación con sentido de pertenencia a un pueblo, sino practicantes de una guerra continua entre ellos. Bajo el mando de Nube Roja, los sioux llegaron a reclamar el control sobre una quinta parte de lo que serían los Estados Unidos y lograron reunir un ejército de más de 3000 feroces guerreros.

En 1866, EEUU quiso conquistar los campos de oro de Montana. Para ello, necesitaba el control del río Powder, al norte del estado vecino de Wyoming. Solo había un problema: era territorio sioux. Nube Roja logró reunir en consejo de guerra a tribus enfrentadas, bajo su mando Cheyennes, Arapahoes y Sioux organizaron la resistencia a la invasión civil de mineros y colonos en su territorio a los que poco más tarde se unirían los soldados del ejército de EEUU.

Tras dos años de golpes certeros los hombres del jefe Sioux contuvieron totalmente el avance del ejército y sucesos como la emboscada de Fetterman, en la que las tropas nativas acabaron con todo un regimiento militar de 81 hombres, obligaron al gobierno a negociar la paz. En 1868 se firmó el Tratado de Fort Laramie en los términos que Nube Roja dictó. Se acordó la creación de la Gran Reserva Sioux, que incluía las Colinas Negras, la cadena montañosa más antigua de Norteamérica, y se garantizó un vasto terreno en el que podían vivir todos aquellos que no quisieran ir a la reserva. Con ello los nativos americanos no habían ganado una batalla, sino una guerra, una guerra por la tierra y su supervivencia.

En este libro, los autores devuelven a Nube Roja su lugar en la historia. Repasando los acontecimientos que desembocaron en la Guerra de Nube Roja, nos ofrecen retratos íntimos de las muchas vidas con las que se cruzó el jefe indio. Gracias al redescubrimiento de una autobiografía perdida y a la investigación meticulosa de sus autores, puede contarse al fin la historia del guerrero indio más poderoso del siglo XIX, el gran jefe sioux que dedicó su vida a luchar por perpetuar la forma de vida de los indios nativos americanos.

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