Alejandro Magno nació en Pela, capital de la antigua comarca macedónica de Pelagonia, el 21 de julio del 356 a.C. Hijo y sucesor de Filipo II de Macedonia y Olimpia de Epiro.

Y fue que también el 21 de julio de ese mismo año, el 356 a.C. un pastor sometido a tortura confesaba el porqué de su crimen al verdugo en presencia del mismísimo rey de reyes, el soberano aqueménida de Persia, Artajerjes III .El hombre había prendido fuego al templo de Artemisa,(diosa de la caza y los animales).

El pirómano pastor se llamaba Eróstrato.

Y es que según viejas crónicas nos cuentan, el mismo día en que nació Alejandro, un extravagante pirómano incendió una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, el templo de Artemisa en Éfeso, aprovechando ,(según él),la ausencia de la diosa, que había acudido a tutelar el nacimiento del príncipe Alejandro.

Cuando fue detenido, confesó que lo había hecho para que su nombre pasara a la historia.

Las autoridades lo ejecutaron, ordenaron que desapareciese hasta el más recóndito testimonio de su paso por el mundo y prohibieron que nadie pronunciase jamás su nombre.

Pero más de dos mil años después todavía se recuerda la infame tropelía del perturbado pastor Eróstrato, y los sacerdotes de Éfeso vieron en la catástrofe el símbolo inequívoco de que alguien en alguna parte del mundo acababa de nacer para reinar sobre todo el Oriente, alguien que no sería otro que Alejandro Magno.

NOTA: En la actualidad se conoce como “síndrome o complejo de Eróstrato” a un trastorno psicológico que consiste en “querer ser famoso a toda costa”, no importa que sea para bien o para mal.