Condenados a muerte, huérfanos, viudas, hambrientos, exiliados, hombres y mujeres desesperados escribieron durante casi 40 años miles de cartas a La Pirenaica, la radio clandestina fundada en Moscú en 1941, único altavoz de los vencidos de la Guerra Civil. Muchas se perdieron, fueron interceptadas y no llegaron nunca a su destino. Pero más de 15.500, procedentes de 33 países, quedaron depositadas en el Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE).

En esas cuartillas , las víctimas hablaron de lo que no contaban, por miedo, a sus propios hijos. Este es un resumen de esas miles de líneas que los perdedores de la guerra enviaron a una radio clandestina para compartir su dolor, su miedo, su frustración y sus ansias de libertad.

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