Tormenta de citoquinas, una reacción súbita e hipertrofiada del sistema inmune que genera una inflamación pulmonar a gran escala. 

Llegados a este punto, los pacientes que lo sufren dejan de empeorar por la propia infectividad del virus y lo hacen por su propia respuesta inflamatoria. 

Es una las causas principales de empeoramiento junto al síndrome de distrés respiratorio agudo.

¿Por qué la crisis se produce tan a menudo en ese octavo día de infección? 

La respuesta está en el sistema inmunitario del paciente. No está aún bien definida la tasa de mortalidad de la enfermedad Covid-19.

Los datos en España siguen estando terriblemente sesgados por la peculiar evolución epidemiológica en nuestro país.

Una mortalidad superior al 7 por 100 no se sostiene con ninguna experiencia previa en otros países.

Lo más probable es que conforme pasen los días y afloren miles de nuevos casos leves o asintomáticos que hoy están soterrados y son invisibles al sistema de notificación, la mortalidad real se asemeje a la de los primeros países en recibir el azote de la pandemia: alrededor del 1 por 100. Aun así, es casi diez veces más que una gripe común.

En realidad, el dibujo exacto de la epidemiología del Sars-Cov2 no lo tendremos hasta que haya pasado la pandemia y podamos cotejar todos los datos reales de todos los países afectados.

Pero hasta que eso ocurra es muy útil tratar de comprender por qué unos pacientes empeoran gravemente y tienen que ser ingresados en una UCI con riesgo para sus vidas.

El conocimiento es vital para tratar de prever las necesidades reales de cada caso y anticiparse a la crisis fatal.

A la luz de lo que ahora sabemos, un porcentaje indefinido de pacientes se vuelven vulnerable a su propia reacción inmunitaria más que al virus en sí.

Durante una «tormenta de citoquinas» el sistema inmune responde de manera desproporcionada. Como toda respuesta inmunitaria, esta va acompañada de inflamación pero en este caso es masiva a nivel respiratorio. 

En algunos casos, el proceso no es fácilmente reversible y acaba generando insuficiencia respiratoria y fallo multiorgánico.

QUE ES UN VIRUS

Básicamente, los virus consisten en una molécula genética relativamente pequeña.Esta suele ir rodeada de una envoltura, formada por proteínas y azúcares, que le permite unirse a la membrana de las células e introducirse dentro. Una vez allí alcanzan el núcleo, donde reside el grueso de la maquinaria celular, y lo secuestran para su propio beneficio.

Con esta, comienzan a copiar su material genético, el cual permite crear más envolturas y reproducir, así, más virus. El resultado es que la célula muere reventada por la invasión y el secuestro de sus herramientas celulares. Los virus salen al exterior, entonces, y el ciclo vuelve a comenzar en otra célula.

Los virus son minúsculos. A excepción de unas poquísimas excepciones, son imposibles de ver mediante microscopía ya que tienen el tamaño de proteínas gigantes, pero aún demasiado pequeñas para poder verse.

Los virus, al contrario que las células, no tienen un sistema completo que “toma decisiones (por decirlo de alguna manera)”. Su naturaleza, su forma molecular, es lo que hace que sean como son y hagan lo que hacen, sin más.