Enero, 1984.

Kuehberger, más tarde se convirtió en sacerdote católico.

Probablemente fue el socorro más contraproducente de la historia. Un diario alemán ha revelado la historia de un niño de 4 años que fue rescatado de un río y que podría haber sido el pequeño Adolf Hitler.

La historia aparece recogida en un recorte del periódico Donauzeitung fechado en 1894 y fue descubierto hace poco en la ciudad de Passau, en el suroeste de Alemania.

El diario cuenta que un niño se cayó en las aguas heladas del río Eno en enero de aquel año y cómo un compañero suyo lo rescató.

Max Tremmel, sacerdote y uno de los más célebres organistas de Europa, relató antes de su muerte, acaecida en 1980, que su predecesor Johann Huehberger fue quien había salvado de pequeño la vida de Hitler.

Aunque el mismo Adolf nunca mencionó aquel episodio, este sí que aparece recogido en el libro ‘Saliendo de Passau: la ciudad que Hitler llamó ‘su casa” escrito por Anna Elisabeth Rosmus, oriunda de esa urbe.

Investigadora de los miembros del Partido Nacional Socialista, Rosmus escribió que mientras jugaba con un grupo de niños en 1894 “el pequeño Adolf se cayó al río”.

“La corriente fue muy fuerte y el agua estaba helada […], pero el hijo del propietario de la casa donde residía Adolf logró sacarle del agua”, narra la autora.

De joven y, más tarde, entre los generales, Hitler contaría historias sobre sus juegos de ‘cowboys’ en las orillas del río Eno, pero nunca hizo referencia a aquel incidente.

“No obstante, en Passau todos conocían la historia”, dijo la escritora.

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Aunque no se da el nombre de aquel niño en el viejo diario de Passau, muchos dan credibilidad al relato del padre Tremmel, que asegura que aquél niño era Hitler.

Un soldado raso inglés no mató por piedad a Adolf Hitler durante la Primera Guerra Mundial, con lo que habría cambiado el curso del siglo XX.

La historia de Henry Tandey, que tuvo en la mira de su fusil a un Hitler herido y, por piedad, no apretó el gatillo, ya era conocida en 1940 cuando el ex soldado la contó a los diarios, pero ahora fue confirmada por los datos que surgen de un archivo militar.

Tandey fue uno de los soldados ingleses más condecorados de la Primera Guerra Mundial y formaba parte del regimiento Duque de Wellington, cuando, el 28 de septiembre de 1918, se trabó en combate con los alemanes en Marcoing, cerca de Cambrai, en el frente francés.

Un hombre indefenso

En un momento dado tuvo la oportunidad de rematar a un cabo enemigo herido, pero su sentido del honor le impidió disparar contra un hombre indefenso.

Documentos descubiertos en el archivo del regimiento Green Howards (en el que sirvió por un tiempo Tandey) demuestran que Hitler sabía que estaba vivo gracias a la magnanimidad de un soldado inglés y, cuando fue elegido canciller del Reich, pidió a las fuerzas armadas británicas la copia de un cuadro, pintado por el italiano Fortunio Matania, que retrataba una acción heroica de su salvador en la batalla de Menin, en octubre de 1914, durante el primer mes de guerra.null

La copia del cuadro fue colgada en la casa de montaña del Fuhrer en Berchtesgaden (Baviera).

A punto de morir

Tandey se enteró de que le había salvado la vida a uno de los más sanguinarios criminales de la historia en 1938, cuando se lo comunicó por teléfono nada menos que el premier británico de la época, Neville Chamberlain.

Este acababa de volver de la famosa conferencia cumbre de Munich, donde esperaba haber contenido la agresividad de Hitler, y le dio a Tandey los saludos “calurosos” del canciller alemán que había confiado a Chamberlain: “Ese hombre estuvo a punto de matarme. Nunca pensé volver a ver mi patria”.

Arrepentimiento

Dos años después, Tandey se arrepintió de su gesto cuando era guardián de la fábrica de automóviles Triumph, de Coventry, y la ciudad era bombardeada diariamente por la Wehrmacht.

“Cada vez que veo a mujeres y niños muertos y heridos en Coventry pido perdón a Dios por haberlo dejado con vida”, dijo Tandey, quien falleció en 1977 a los 86 años.