En los primeros años de la guerra del Sahara (la ocupación militar de la antigua colonia española), hace aproximadamente 45 años, un grupo de soldados marroquíes y mauritanos cometió una de las masacres de civiles más bárbaras después de la Segunda Guerra Mundial y la matanza de Sabra y Chatila al asesinar, a sangre fría, quemando vivos a unos 150 civiles saharauis (la mayoría mujeres y niños) en el Sáhara Occidental.

Según testigos presenciales, los métodos usados para acabar con sus vidas fueron quemados vivos y luego parcialmente enterrados. Este medio ha obtenido una foto donde se observa una fosa común con 5 cadáveres recién quemados.

Cuando los soldados marroquíes quemaron vivos a cientos de mujeres y niños  saharauis.



Pasados los años, en 2015, un tribunal español procesó a 11 altos cargos de Marruecos —ocho mandos militares y tres civiles— por su supuesta participación en el genocidio del pueblo saharaui entre 1976 y 1991. Ruz, que también ordenó la detención a siete de ellos, considera acreditado que tras el abandono del Sáhara Occidental por parte de España se produjo “un ataque sistemático contra la población civil saharaui por parte de las fuerzas militares y policiales marroquíes”. Estas acciones, según el juez, tenían el fin de “destruir total o parcialmente” a la población autóctona y “apoderarse del territorio” de la antigua colonia y provincia española.


Otro episodio con autor conocido es el bombardeo con napalm y fósforo blanco del campamento de desplazados Um Draiga el 20 de febrero de 1976. Ese día, dos aviones de la fuerza aérea marroquí arrasaron las jaimas donde se refugiaban cientos de saharauis. Al menos 39 personas han sido reconocidas por Ruz como muertas en aquel ataque. Fue tal la ola de violencia que se desató en el país africano el día 18 de febrero de 1976 que, durante tres días, fueron asesinados entre 2.000 y 3.000 saharauis (Nómadas que huían de los bombardeos marroquíes), provocando, además de más de cien mil refugiados según los datos oficiales. Los colonos marroquíes, agredieron, torturaron y aniquilaron de manera sistemática a los saharauis con un objetivo claro: exterminarlos. Una limpieza étnica.

Las detenciones no han sido llevadas a cabo por el Equipo de Huidos de la Justicia de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil española, que lo podía haber hecho y puede hacerlo en colaboración con otras Unidades del Cuerpo, la Oficina Central Nacional de INTERPOL en Marruecos y la Consejería de Interior de la Embajada española en Rabat.

Las autoridades judiciales españolas no emitieron una orden internacional de búsqueda y detención para los cargos marroquíes y el juez Ruz fue destituido por el juez José de la Mata y este inmediatamente imputó al Secretario General del Frente Polisario, el presidente de la RASD, por retener en contra de su voluntad a la población saharaui refugiada en el suroeste del Argelia.

España abandonó el Sáhara Occidental en febrero de 1976, cuando la Marcha Verde orquestada por el rey Hasan II había situado ya al grueso del Ejército de Marruecos y a varios cientos de miles de ciudadanos en la ex colonia. España no hizo nada y abandonó a los saharauis en medio de la nada.


Una matanza sin parangón


Aquel asesinato masivo sin precedentes se sucedió entre los años 1976 hasta 1980. Por entonces, las tropas españolas andaban en plena retirada del país ante el desembarco y posterior avance de los marroquíes y los mauritanos. Entonces se declara una guerra entre los saharauis por una parte y los dos países vecinos, Marruecos y Mauritania. El Frente Polisario entró en una guerra de gran envergadura y pudo doblegar a las tropas extranjeras.

Las tropas y tras adentrarse en el territorio, reunieron a 300 civiles de los habitantes de la región -la mayoría mujeres y niños (estos últimos, más de un centenar)- y los asesinaron a sangre fría quemandolos vivos. Las víctimas, según las declaraciones de los testigos, fueron atados y luego quemados vivos por soldados marroquíes y mauritanos.


Juicios y acusados En el año 2015 un tribunal española ha procesado a 11 altos cargos de Marruecos —ocho mandos militares y tres civiles— por su supuesta participación en el genocidio del pueblo saharaui entre 1976 y 1991.
La retirada de las tropas españolas del Sáhara Occidental fueron la llama que encendieron el terror y las matanzas debido a los masivos bombardeos de la aviación marroquí, días después de la retirada española y la entrega del Sáhara Español a Marruecos y Mauritania. Con esta masacre daba comienzo, hace justo 40 años uno los episodios más aberrantes, sanguinarios y atroces de la historia reciente.

Es por ello que, a día de hoy, siguen los culpables sueltos y sin ser detenidos. Sin embargo. España no quiere entregar los nombres de los culpables y el juez Ruz no emitió una orden de busca y captura contra los generales marroquíes.

El genocidio que se inició a mediados de los años setenta contra la población saharaui fue seguido y visto por España, sin hacer nada para evitar la matanza, a través de sus militares que quedaban ahí, dejando imágenes tan dantescas como difíciles de olvidar.

El Frente Polisario (Frente Popular de la Liberación de Saguia Al Hamra y Río de Oro) y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de la Hamada en Tinduf donde permanecen hasta el momento. Lo que en principio pareció el inicio de una época de paz, basada en la igualdad de derechos, poco a poco se fue transformando en el período más oscuro de la historia del Sáhara Occidental.

Del 23 al 24 de marzo de 1976 fueron detenidos, deportados y asesinados unos 650 ciudadanos saharauis de El Aaiún y Smara. A partir de entonces, se dio la orden de impedir la salida de la población civil.

El mismo esquema de arresto y asesinato de los miembros del Frente Polisario y de los hombres mayores de 15 años, así como el resto de la población saharaui, mujeres, ancianos y niños se repitió en todas las localidades saharauis.


Hasan II de Marruecos y el que era entonces rey de España, comprendieron que borrando del mapa a la poca población saharaui, se acabaría con el problema.