«Ni un euro a Cruz Roja» es TT en Twitter. A la ‘tour operadora’ de inmigrantes ilegales —así han bautizado los canarios a Cruz Roja— se le cae el tenderete de su millonario negocio.

Tras el escándalo de las bochornosas imágenes de las voluntarias bailando con los inmigrantes ilegales en plena pandemia y sin ninguna medida de seguridad, la ONG se ha visto obligada a anunciar en Twitter que abrirá un expediente para investigar lo sucedido.

Esperemos que investigue también estas imágenes exclusivas de ‘Estado de Alarma’ en las que se ve como un voluntario de Cruz Roja y un grupo de inmigrantes ilegales acosan a un matrimonio belga que reside en el complejo Granada Park.

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En las redes sociales ha causado indignación ver cómo se gastan el dinero público y las donaciones privadas en alojar a los ‘sin papeles’ en hoteles de lujo y celebrarlo con una fiesta indecente. No es para menos: los ilegales también reciben de la Cruz Roja un cheque nominativo que lo cobran en las oficinas del Banco Santander.

«Nosotros no podemos ver a nuestros seres queridos pero la Cruz Roja puede montar una rave para los inmigrantes ilegales» o «Esperando que me piden dinero los de la Cruz Roja» resumen el sentir de los internautas.

A estas horas en Canarias se suceden las manifestaciones de protestas por la invasión de ilegales a sus costas que está convirtiendo un paraíso turístico en un campo de refugiados.

Las islas soportan un 40 por ciento de paro por la ruina del coronavirus mientras el Gobierno y sus terminales mediáticas hablan de ‘drama humanitario’.

Las imágenes de la fiestón de la Cruz Roja lo desmienten. Jóvenes musculosos con ropa de marca y teléfonos de última generación llegan a Canarias después de haber pagado entre tres mil y cuatro mil euros a las mafias y son alojados en hoteles a pensión completa. No extraña que lo celebren.

Una tuitera publicó un mensaje de la Cruz Roja explicando que los cheques nominativos que dan a los inmigrantes «son para personas que han huido de la violencia, conflictos armados y por tanto, son solicitantes de asilo».

¿Qué conflicto armado hay en Marruecos? A los que bailaban con las voluntarias no se les veía muy traumatizados por la guerra.

¿Drama humanitario? No, cachondeo humanitario. Todos hemos visto las imágenes del reportaje del canal Estado de Alarma de los ilegales alojados en los hoteles de lujo.

Mientras más vengan, mejor. El periodista canario Pepe López ha contado que a los ilegales los alojan también en fabulosos chalets, con un catering de 30.000 euros y un alquiler de 11.000 euros.

«Se niegan a que les hagan las camas y cuando la comida no les gusta, se la tiran a los cuidadores», afirma López.

Ese es el ‘drama humanitario’ que nos quieren colar.

Vestidos con ropa de marca y portando teléfonos de última generación, se compran patinetes eléctricos mientras la Cruz Roja les regala cheques nominativos que cobran en el Banco Santander.

Y el Estado les otorga una tarjeta sanitaria de la que no disfrutan ni los propios canarios en la que pueden ir a las farmacias y llevarse los medicamentos que quieran sin pagar un euro.

Cruz Roja en neolengua ‘progre’ significa otra cosa muy diferente a lo que era. Olvídense de esas sacrificadas enfermeras de la primera y segunda guerra mundial. Olvídense de esos voluntarios salvando vidas en las catástrofes humanitarias.

Esto ya no es una ONG, es una tour operadora de inmigrantes ilegales con todo incluido.

Es una máquina de dinero que engrasa la mafia de la inmigración ilegal. Cruz Roja recibe anualmente millones de euros en donaciones privadas y subvenciones públicas. No extraña que se lo gasten en fiestas.

¿Y las pateras? Se trituran para que no queden huella. En neolengua de Pedro Sánchez, eso se llama ‘transición ecológica’. Las desmontan de noche para que los ciudadanos no se den cuenta de que les están invadiendo.

‘Raúl El Murciano’ y Javier Negre descubrieron que a las empresas que se dedican a desmontarlas se les paga con contratos menores para que no se vean en los presupuestos.

Y las fachadas de los hoteles cubiertas con plásticos para que no se vean a los huéspedes. ¿Y las PCR? Cientos de PCR para los ilegales mientras los policías canarios se las tienen que pagar de sus bolsillos.

¿Y el radar que no funciona? Un pisapapeles de 6 de millones de euros. Por la zona donde tenía que funcionar ha aumentado la entrada de cargamento de heroína un 100 por ciento. ¿Casualidad?

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